¡Vuelve Sano!

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Un día difícil esperaba a Yoongi en la puerta de la entrada.

- Jimin, por lo que más quieras - le decía el Tigre sosteniendo sus mejillas - no te vayas de aquí.

- No gatito, me quedare jugando con Baek - el Tigre miró al puma y este asintió divertido.

- Yo lo cuido - alzó su mano derecha - prometo no comerlo y tenerlo salvo para ti.

- Bien, no salgan por favor, Baek, ten mucho cuidado - decía Chanyeol despidiéndose, Yoongi necesitaría ayuda y quien mejor que una pantera.

- ¡Gatito, regresa pronto, sano y completo! - le dijo el pollito al abrazarlo - prometiste volver para protegerme y debes cumplir.

El Tigre asintió y beso su cabeza.

¿Porque se sentía como una despedida para ambos?

Cerraron la puerta y comenzaron su camino a la manada de los Min que no tardo en aparecer.

- Bien, el plan es que tu distraigas a los líderes mientras yo entro a la casa de mis padres y tomó el mapa.

- Bien, nos vemos en una hora aquí mismo - dijo  la pantera antes de cada uno tomará su camino.

Llegó primero Chan a dónde el nuevo líder, el Tigre que marcó a Yoongi

- Park Chanyeol - dijo burlesco desde su árbol - Bienvenido, ¿se le ofrece algo, líder pantera?

- Recuerdo que quería hablar conmigo sobre un tema - el naranja Tigre receloso bajó de su árbol y merodeo alrededor de la pantera.

- Así es - comentó - quería hacer una unión, cuando Baek tenga tu cachorro y yo el mío, que sean pareja.

Chanyeol se atraganto.

- ¿un matrimonio arreglado? - el Tigre asintió.

- Primero debo encontrar a uhmm - tomó su barbilla - Yoongi claro, es mi pareja después de todo y seguro que como ahora es un pobre delta - dijo burlon haciendo a Chanyeol brincar la vena de su cien - podrá darme cachorros cuando lo anude.

- Ohh, bien, pues esperemos Yoongi vuelva - dijo el gran actor de pantera.

- Seguro que volverá, después de todo, soy su alfa.

Chanyeol fue recorrido por una vibra de asco hacia Daesung, pero también de pena por el pequeño gama que estaba atras de él como si fuera su cachorro.

- claro, eres su alfa - soltó con burla Chanyeol.

- No te burles de mi, estúpida pantera - lo tomo del mentón - puedo hacerte lo mismo que a él si se me place.

- No me estoy burlando - quito la mano de Daesung se su mandíbula.

- Si me entero de que lo haz visto y no me haz dicho, a la mierda el tratado de paz.

Entonces Chanyeol por primera vez sintió el peso de su cargo.

- ¿Qué harías? - Daesung sonrió.

- Mandaría a destruir tu manada, los tigres somos más fuertes que una simple pantera - se giro - así que si vez a mi pareja, me avisas.

- Claro, como digas, después de todo seremos familia - contestó.

- Así es, familia - subió de un salto a su árbol y lamio su pata - puedes irte.

Chanyeol asintió y desapareció de la vista del tigre que sentía su débil lazo tensarse, sin saber por qué, era extraño, era como sentirse casi completo.

Una familiaridad recorría su cuerpo de pies a cabeza, algo estaba pasando y ni sabía que.

Sus ojos entonces se dilataron, sus bigotes de alzaron en una sonrisa, sus garras salieron y su oído y olfato se agudizaron, escuchando y oliendo aquello que lo hacía sentir tan I cómodamente completo.

Entonces al darse cuenta de un olor extrañamente peculiar y familiar sonrió victorioso.

- Parece que ha llegado más rápido de lo esperado - subió hasta la copa del Gran árbol del alfa y observó toda la manada, buscando lo que el sabía que estaba allí.

Su débil lazo pedía ser formado de la manera correcta, si lo encontraba se iba a encargar de preñarlo, no le importaba que tan difícil fuese para un delta concebir, tenía que darle un heredero, un hijo de dos alfas.

Un alfa sangre pura.

Entonces un gruñido fuerte resonó por toda la pequeña aldea, alertando al tigre blanco que apenas pudo hurtar el mapa de la pieza de su madre sin que nadie se diese cuenta, con cautela salió rápido antes de ser descubierto en casa de sus padres, se escondió entre las casas más altas y las malezas, cubierto con su capucha.

Nadie tenía que verlo, nadie podía verlo, entonces se asomó un poco para ver la copa del árbol través de la esquina de una casa en la calle, podía ver donde el Tigre de Daesung miraba atento cualquier movimiento y se dio cuenta que cada tanto miraba a otro sitio y pudo tomar este dato a tu favor, contó unos segundos antes de que esté volteara a otro lado y corrió hasta la salida de la aldea.

Sus pulmones ardían de cansancio, la barriga de pasteles le estaba cobrando cada uno a cada paso que daba.

Otro fuerte gruñido se escuchó en todo el sitio, erizando sus cabellos, haciendo bajar sus orejas y su cola, además de hacerlo doler la marca en su cuello.

No podía ser posible, eso no podía estar pasando.

HOMELESS | YM. | EDITANDODonde viven las historias. Descúbrelo ahora