Capítulo 34 (Noche de brujas y magia (parte 2)

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Noche de brujas y magia (parte 2)

No sé cuánto tiempo ha pasado, pero para este momento tengo dos noticas: Una buena y una mala. La buena, es que al estar buscando entre las cajas alguna cosa que me ayude a salir, he encontrado un cable de repuesto, así que el programa puede continuar sin problemas. La mala, es que todavía sigo encerrada aquí.

Suspiro sentándome en una mesa pensando. Al menos hasta que escucho pasos sobre mí y alzo la cabeza. ¡Oh! ¡Oh! ¡Al fin! De inmediato me levanto y corro hacia la puerta gritando que estoy encerrada, espero unos segundos para notar si bajan las gradas, pero al no ser el caso, paso las manos por mi cabello frustrada.

Muerdo mi uña tratando de pensar en algo, y siento mis ojos brillar cuando veo una escoba. La tomo y cambio mi objeto, empezando a golpear el techo mientras grito. Al principio es una mala idea porque el polvo cae sobre mí y empiezo a toser, pero después parece ser efectivo, porque al dejar de hacerlo me emociono cuando escucho murmullos que mencionan sobre haber oído algo.

Retomo el golpe y mis gritos.

—¡Estoy encerrada! ¡Por favor, sáquenme de aquí! ¡¿Hay alguien ahí?! ¡Ayuda! ¡Por favor!

Los pasos se oyen cada vez más cerca y de inmediato suelto la escoba para empezar a golpear la puerta.

» ¡Aquí, aquí, estoy encerrada! ¡En el sótano, por favor! ¡¿Me escuchan?! ¡Abran la puerta, por favor!

—¡¿Abigail?!

Reconozco esa voz y mi corazón se detiene, contrario a ello, mis manos golpean sin parar la puerta.

—¡Alan! ¡Aquí! ¡Por favor! ¡Aquí!

Escucho murmullos y solo puedo rezar porque abran la maldita puerta. Recién soy consciente del miedo que estaba guardando, porque siento algo caliente descender por mis mejillas cuando dicen que van a sacarme.

—¡Abigail, aléjate de la puerta!

—¡Ya, ya, lo hice!

Escucho y veo como la manija se mueve, para luego caer al piso. ¡Oh, dios! ¡Estos niños han roto la puerta! Y el culpable de mi huida, es el primero que asoma. Sus ojos van por toda la habitación y se detienen en mí. Da pasos largos y no sé cuál es mi estado, pero veo su mandíbula apretarse antes de ser envuelta por sus brazos.

No espero su acto, así que siento como el aire se va de mis pulmones y empiezo a sonrojarme, en especial cuando hay murmullos diciendo que van a retirarse para darnos privacidad.

—Joder —masculla escondiendo su rostro en mi cabeza —no bromeabas cuando decías que solías perderte.

—Era desaparecer —murmuro con mi cabeza contra su pecho.

Suspira antes de alejarse y tomar mi rostro con sus manos. Siento como limpia el rastro de lágrimas de forma suave, lo que me hace sonrojarme más.

—Estoy bien —me adelanto antes de que pregunte.

Su respuesta es enmarcar una ceja y negar.

—¿Cómo es que terminaste aquí?

—Solo venía a ver si había una falla y...la puerta se cerró —su mandíbula se tensa. Él también lo sabe, incluso si esa puerta se cerrara, no se pondría seguro sola —¡Lo bueno es que he encontrado el problema! El cable está cortado, pero ya tengo el repuesto —alzo la mano y sonrío —Así que no todo fue malo.

—¿Cortado? —su ceño se frunce.

—Sí, yo...tampoco puedo creerlo, pero no hay cámaras en esta zona y han entrado muchas personas al gimnasio como para interrogar a todas.

Te enamoraré (EDITADO)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora