La navidad es el 25 (parte 2)
Apenas bajamos del auto solo puedo hacer dos cosas; la primera es parpadear —porque esta vez mis tías realmente se habían lucido —y la segunda es soltar en un murmuro: "¡Vaya!"
A las organizadoras obviamente no les afecta, y mamá que está acostumbrada a toda una vida con ellas tampoco parece sorprenderle. Solo los jóvenes nos miramos entre nosotros al notar que es una cabaña grande en medio de la nada antes de seguirlas.
Son mi familia, no tengo terrenos ni herencias, dudo que quieran mi cuerpo y heredar mis deudas. Por otro lado, de quién se podría pedir una recompensa se encuentra de lo más tranquilo caminando. Oh, Alan, a veces deberías ser más consciente del peligro que te rodea. Niego con la cabeza mientras pienso en cómo enseñarle al volver que este mundo puede ser muy peligroso.
—Cuidado y te caes, Caleb —escucho que dice Hailey y la veo sonriendo —si te lastimas por casualidad o no tan casualidad, no hay quien te cargue, te quedarás aquí, y cuando vengan visitantes serás una atracción más.
—Aléjate dos metros de mí, loca Martins —masculla él retrocediendo.
Hailey se ríe.
—¡Oh, vamos! ¡Solo bromeaba un poco! Iba bien con este ambiente, ¿no lo creen también?
Sí y no.
—Hailey, eres mi hermana, pero a veces me das miedo también —admito negando.
—¡Sí, miedo! —grita Ben sonriendo.
Suelta un bufido.
—No desperdiciaría mi vida por él, créeme, por todos menos por un adefesio como él.
—Oh, me siento taan aliviado —masculla él rodando los ojos —Joder, déjenme ir junto a ustedes —lo miro mal por su interrupción y él enmarca las cejas —¿Qué?
—Nada, solo puede que con nosotros tengas más posibilidades de lastimarte casualmente.
Jadea y se pone una mano en el pecho.
—¡¿Las ves?! —le pregunta a Alan —¡Están locas! ¡Si muero serás mi testigo!
—O cómplice.
Me río por las palabras de Hailey y aprovecho que se pone a discutir con ella para susurrarle a Ben que se agarre bien de la espalda de Alan y tomo su mano.
—¡Corre! —le ordeno y tiro de él para dejarlos atrás.
No tardan mucho en darse cuenta de nuestra ausencia porque Ben grita emocionado y me río al verlos gritar detrás de nosotros. Entramos jadeando a la casa de madera y tomo aire riendo junto a Ben, ellos no tardan en alcanzarnos y hacer más notable nuestro grupo, tanto que en el silencio solo se escuchan nuestras estruendosas respiraciones y nos vuelven el centro de atención. Oh, así que la gente estaba dentro.
—Dios, solo vergüenzas con ustedes —jadea Hailey negando.
—¡Tú no tienes vergüenza! —le acusa Caleb.
—Pero si siento vergüenza —le replica —Vergüenza ajena, en especial por ti, Caleb. ¿Qué fue ese grito? ¡Con gallos y super desafinado!
Escucho como Caleb suelta maldiciones mientras ella ríe entre dientes. Los ignoro para ver a mi pequeño y noto que está feliz con sus mejillas sonrojadas por el frío. Oh, y aprovecho para ver a Cooper también. Para cuando estamos con los signos vitales ya recuperados vemos que mamá y las tías se acercan mientras conversan con un señor. Asienten y ellas nos piden que las sigamos.
Entramos a una sala donde se ven varias sillas largas y vestidores, además de dos grandes bultos de fundas negras.
—Bien, chicos necesito que se acerquen —dice tía Milena —Hemos divido a todos en varios equipos.
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Te enamoraré (EDITADO)
Romance¿Cuál es el peor error que has cometido ebrio? Unos se casan en las Vegas, otros amanecen en la cama de alguien más, y los que corren con mucha suerte, solo terminan con resaca y siguen conservando su celular. No fue el caso de Abigail. Eso explic...
