Un bebé canguro o una princesa (parte 2)
¿Qué demonios?
Así como abro los ojos, los cierro de inmediato ante la luz directa a mis pupilas. Me toma unos parpadeos entender que estoy en la enfermería y recuerdos borrosos de lo que pasó asoman.
—¡Mierda! ¡Las autoridades!
Hago el intento de levantarme, pero de inmediato mi visión se vuelve negra y caigo al piso haciendo un estruendo.
—¡Mierda! ¡Tú de verdad eres un muerto!
—¡Katy!
Me topo la cabeza y al mismo tiempo mi pie mientras enfoco a dos chicas acercándose a revisarme. Pese a que les murmuro que estoy bien repetidas veces, sus miradas preocupadas no cambian, así que suspiro y hago el intento de levantarme. Me ayudan y cuando estoy sentada en la cama, siguen viéndome fijamente.
—¿Por qué me miran de ese modo? —pregunto incómoda.
—Abi...estamos preocupadas por ti —empieza Pamela y suspira —Solo ve por hoy a casa, la presidenta se hizo cargo del resto.
—¿De todo? —pregunto incrédula.
—Sí, le dije que debía hacer la mierda que le corresponde y no dejarte todo —masculla Katy —Y por suerte acepto de buena gana...
Las miro. De verdad que lo hago, una pequeña castaña preocupada y a una rubia con expresión de brabucona y empiezo a reír. Esto aumenta al ver su desconcierto. ¡De verdad! ¡De verdad son unas bobas! Puedo imaginar a la pequeña castaña tratando de controlar a una bestia rubia que intenta golpear a la presidenta del colegio y sigue siendo cómico por cualquier lado que lo vea.
—Gracias —me sincero —De verdad, gracias.
Les sonrío plenamente y ellas parecen aliviadas antes de abrazarme. Suspiro y mi corazón se calienta al tener a estas dos, me gustaría hablar con Sofía, sin embargo, sigue todo complicado. Al menos ahora me saluda...
Se separan de mí y Katy murmura boberías mientras examina mi cara aludiendo que estoy pálida y que mi esposo debe cuidarme mejor.
—¿Esposo?
—¡Hazte la loca! ¡Sí hoy todos comían palomitas al ver su escena!
—¿Escena? ¿Qué escena? —al mismo tiempo que pregunto, las miles de escenas que había olvidado vuelven y empiezo poco a poco a enrojecer.
¡Maldita sea!
Me cubro con la cobija y me acomodo en posición fetal mientras cubro mis mejillas hirviendo.
¡Estoy loca! ¡Malditamente loca! ¡¿Cómo pude hacer aquello?! ¡¿Qué mierda era?! ¡Por un momento era una princesa y para el otro un bebé canguro lloriqueando sin querer soltarse de su madre! ¡Martins! ¡¿Qué mierda te sucede?!
Empiezo a murmurar excusas como que fue la temperatura alta, tal vez la azúcar baja, la anemia que también mencionaban o el maldito sol. ¡Sí, aquello me hizo débil y actuar de esa patética forma!
Las voces de Katy y Pamela tratan de hacerme salir, Katy molestándome y Pamela reduciendo la situación. Sin embargo, no logran que salga de mi cascarón. Al menos hasta que todo se vuelve silencio y pinchadas en mi espalda me hacen saltar.
—¡Katy! —me quejo, pero continúa y me harto saliendo de mis escondite —¡Por amor a los dioses, solo deja de hacer...!
Mi voz se corta al igual que mi respiración al ver que frente a mí, no está solo esas dos niñas. Sino también un chico atractivo con su uniforme de parada viéndome y sosteniendo en mano un pocillo.
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Te enamoraré (EDITADO)
Romance¿Cuál es el peor error que has cometido ebrio? Unos se casan en las Vegas, otros amanecen en la cama de alguien más, y los que corren con mucha suerte, solo terminan con resaca y siguen conservando su celular. No fue el caso de Abigail. Eso explic...
