—¿Estás bien, Hilary? Pareces algo pálida.
La pelinegra solo miró a su compañera para darle una sonrisa y asentir.
—Seguro tomaré una insolación.
—¡No digas eso! ¡Ven, siéntate en la sombra y descansa un poco!
Lo hizo, pero incluso mientras las escuchaba conversar y sonreír, estaba inquieta. Sus manos todavía estaban sudorosas y frías. Y las palabras de Cooper rondaban en sus oídos junto a su mirada helada.
Ese tipo...
—Oh, vienen juntos —escuchó y se tensó.
—¿Abi está pintada la cara?
Apretó sus labios y subió la mirada. En efecto, Cooper había vuelto con Abigail y ella parecía sonreír de forma boba. Sus labios se apretaron al ver la expresión tan sincera de Martins.
Envidia. Hilary sabía que por un momento sintió otra vez envidia de Martins.
Así que dejó de verla y se enfocó en sonreír y unirse a la conversación. Sin embargo, el silencio reinó cuando una risa baja se escuchó. No solo Hilary, sino el resto de personas se sorprendieron.
Cooper no era una persona habladora, nunca lo fue. Sin embargo, desde el incidente su frialdad fue evidente. Una risa como esa, a muchos les embobaba. ¡Un chico guapo riendo de forma ronca y baja! Sin embargo, para Hilary era un balde de agua fría.
Al menos sentía que su expresión se oscurecía mientras veía a Abigail sonrojada en los brazos de Cooper y a Gregory palidecer. Ellos estaban en su mundo mientras arreglaban lo que dañó Abigail.
Y esa mirada que Cooper le daba a Martins, era muy contraria a la que le dio cuando intentó pintar el error de Abigail.
—No lo toques —dijo mientras la miraba fríamente —volveré con Abigail para arreglar eso.
Solo pudo palidecer y soltar: "Okey", mientras dejaba su brocha en el piso.
Odió como su cuerpo tembló ante él, pero el miedo en sus huesos era fuerte.
Ese tipo podría golpearla ¿verdad? Ya lo había hecho con Trina.
Sí, Hilary internamente era una persona muy diferente a su exterior.
***
Cuando alguien hablaba de Hanna Skinner, siempre se mencionaba primer su dinero, luego su físico y al final su pasiva e incluso plana personalidad. La rubia pensaba que estaba bien con eso, así no resaltaba de mala forma como Verónica Bowen, pero tampoco de buena como Abigail Martins.
Podría pasar por una estudiante normal, ¡y eso le era encantador! La gente perdía el interés en lo que hacía, con quién salía e incluso el círculo que la agobiaba los primeros años se redujo. Sin embargo, ahora no estaba tan segura de ello.
No cuando empezó a descubrir que le gustaban cosas nuevas y que no podía expresarlas de forma abierta porque "Hanna Skinner no haría tal cosa". Y si hacía algo "era perfecto y sin esfuerzo"
¡Bah! ¡Y si lo hiciera ¿qué?! —se preguntó una vez, sin embargo, tan pronto como estaba por reunir el coraje, se hizo pequeña ante los comentarios de la gente.
Así, de alguna forma terminó ocultándose del resto y solo mostrándoles lo que deseaban ver de ella. Nada para resaltar, ni bueno, ni malo. No podría con la expectativa de la gente y la decepción de no cumplir.
Sin embargo, el ocultarse del resto no hacía que ella se prohibiera las cosas.
Un ejemplo claro era estar arrimada a una pared, con las mejillas pintadas de colores mientras tomaba chocolate y miraba fijamente el resultado de su obra. En realidad,
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Te enamoraré (EDITADO)
Ficção Adolescente¿Cuál es el peor error que has cometido ebrio? Unos se casan en las Vegas, otros amanecen en la cama de alguien más, y los que corren con mucha suerte, solo terminan con resaca y siguen conservando su celular. No fue el caso de Abigail. Eso explic...
