Capítulo 36 (La manija rota)

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La manija rota

—¡Abigail!

—¿Sí?

Termino de guardar mis cosas en el cancel y me volteo para ver a Hilary con las mejillas rojas y mechones de cabellos salidos de lo que alguna vez, asumo fue una cola recogida.

—¡Qué bueno que te encuentro! ¡Necesito tu ayuda! ¡Por favor, por favor! ¿Puedes hacerlo?

—Mmm ¿claro? —respondo con dudas —¿Tengo que volver a correr en una carrera? Si es así, te digo que el único ejercicio que he practicado en estos años es dormir.

—¡No, no tienes que hacer mucho ejercicio!

Oh, entonces...

—¿Buscar una historieta yaoi en la oficina de algún maestro? De antemano, te informo que si nos atrapan soy pésima para las excusas, y seguro termino soltando algo en medio de mi ataque nervioso.

—No, ¡ni siquiera me gusta leer! Y tampoco sé que es una historieta yaoi.

—En realidad son pocos diálogos, es más imagen que narración... —murmuro recordando y luego sacudo la cabeza —¿Espiar a algún chico? Me niego, soy una papa casada ahora, ¿Secuestrar a alguien? Soy muy torpe y seguro terminaría estorbándote más que ayudándote.

—¿Qué? ¡No! —se ríe, pero yo la miro seria y parece preocuparse un poco —¡Por dios! ¿Con qué clase de gente te juntas, qué te piden favores tan raros? Solo vine a pedirte algo simple.

—¿Qué cosa?

—Soy la semanera de esta semana, ¡por favor, solo por hoy reemplázame! Y cuando te toque, yo hago un día, ¡dos días! ¡No, toda la semana si deseas!

No suena nada mal, pero había un problema.

Niego con la cabeza y veo como su rostro se desanima.

—Hilary, no es que no quiera, pero tengo algo que hacer algunas cosas en la tarde.

—¿Qué cosas?

—No puedo decirte —me remuevo incomoda ante su mirada curiosa —Lo siento.

—¿Y si te reemplazo en lo que debas hacer? —propone.

—No puedes.

—¿Y ahora qué hago? Solo necesito dos horas, mi hermana está en la enfermería y tengo que llevarla a casa, mi madre llegará más tarde, pero no puedo porque ahora me toca limpiar la biblioteca. Por favor, Abi, te lo pagaré. ¿Lo que haces es después de dos horas? ¡Lo haré sin problemas! ¡Por favor! He preguntado a los demás, pero todos están ocupados y no sé que más hacer.

Muerdo mi uña y suspiro. Pensar en la pequeña Isabela enferma me hace sentir remordimiento, y mi trabajo inicia dos horas después. Si ella me reemplaza sin problemas podría ayudarla.

El problema era Maruja.

Aunque si se trata de una pequeña seguro lo acepta.

¡Maldición! Odio este corazón de pollo, ¡algún día lo haré caldo!

—¿Qué tan buena eres con los niños? —le pregunto a lo que sonríe.

—Tan buena como para decirte orgullosamente que estás hablando con la mejor niñera de todas.

***

De verdad, ¡haré un jodido caldo de pollo con este maldito corazón!

Y es que, siempre creí que ser semanero no era tan problemático. Sí, fui la ignorancia hablando, ya que la vicepresidenta no hace ese trabajo y se ve envuelta entre la pila de papeles, pero ahora que estoy haciendo esto...¡quiero eliminarlo!

Te enamoraré (EDITADO)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora