Capítulo 47 (Piropos, no declaraciones)

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Piropos, no declaraciones.

Sebastián Smith.

Unos lo ven como un faro de luz andante, el exquisito estudiante nuevo...si me lo preguntas, de luz no tiene nada, pero si de un jodido mosquito que iba de aquí para allá haciendo un zumbido molesto. Casi, casi, quería electrocutarlo con una raqueta.

Admito que objetivamente es alguien guapo, pero tampoco para ser nombrado con tan ridículo apodo. No sabía si pensar de ese modo se debía a mi mala impresión o no, si ese era el caso, supongo que entonces no soy tan objetiva como debería. De todos modos, escuchar su risa me hace arrugar la frente y aguantar las ganas de lanzarle mi almuerzo para que se calle. Aunque si lo hiciera, debería correr de sus fans. Ah, de solo pensarlo siento mi estrés aumentar.

—Te vas a arrugar donde sigas viéndolo así —murmura Sofía negando.

—Es la única cara con la que puedo verlo, es desagradable.

Sofía ríe y niega moviendo el sorbete.

—Si te desagrada él, también debería desagradarte Darwin.

—¡Darwin no es para nada como ese sujeto!

—¿Cómo quién? —pregunta Katy uniéndose y retrocede al verme —Uy, jodida mala cara que tienes, te vas a arrugar muy pronto, bebé.

—Abigail dice que Darwin y Sebastián son diferentes.

La rubia asiente.

—Sí, son diferentes.

—¡Te dije! —me alegro y Sofía frunce el ceño.

—¿En qué se diferencian? Ambos son unos mujeriegos desvergonzados.

—Uhm —Katy deja de tomar su jugo para negar —no diría eso. Darwin es caballeroso con todos, y lo único mujeriego en él, sería que dice a todas "cariño", pero jamás ha cruzado la línea —su ceño se frunce —En realidad, siento curiosidad por saber si está enamorado de alguien, no recuerdo haberle visto dar un trato especial a nadie.

—¿A quién le importaría si tiene a alguien?

—No me sigues, rubita, a mí me interesa saber si tiene a alguien.

Sofía se tensa y la mira torpemente.

—¿Sí? ¿Por qué? Ni siquiera somos cercanas a él.

—¡Soy muy cercana a él! —exclama Katy sonriendo —Además de clases lo veo todos los domingos y juego cartas con él y su abuelo.

—¿Qué?

—¿No se los dije? —parece desconcertada y Sofía niega —¡Mala mía! ¡Lo olvidé! ¡Lo siento! Mi abuela decidió hace unos meses internarse en el ancianato y todos los domingos es día de cartas, así que juego con ella en equipo contra Darwin y su abuelo. ¡Son unos jodidos tramposos! ¡Pero al final siempre les ganamos!

—¿Tú abuela se internó? —le pregunto y ella asiente.

—Ah, sí, fue todo un jodido drama familiar, mamá lloraba preguntándole si era una mala hija, y mi abuela le golpeó con el bastón y le dijo que dejara el drama, que se quería quedar ahí porque cuando iba a visitar a sus amigas era divertido y los enfermeros eran guapos... —se ríe —¡dios, esa anciana es toda una coqueta desvergonzada!

—Debió ser muy sorprendente —murmuro haciendo que Sofía se ría.

Katy tira de mi nariz haciendo que me queje y se ríe.

—¡No te pases de listilla! ¡Luego no soportas mi voltaje!

Alzo las manos en señal de paz y ella ríe volviendo a tomar su jugo. Su mirada se dirige hacia Sebastián y luego me mira.

Te enamoraré (EDITADO)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora