Capítulo 30 (Una amiga peluda (parte 2)

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Una amiga peluda (parte 2)

Seguro te preguntarás... ¿Por qué rayos estoy en metida en una jaula, mientras varias personas con bata blanca me rodean? ¿Y qué diablos hace un arácnido valorado en millones de dólares pegado en mi pierna? Bueno, ¡lo mismo me estoy preguntando!

Todo pasó tan rápido que todavía sigo procesando el secuestro. Oh, ¿cuándo pasó eso..?

Sí, volvamos a cuando este jodido arácnido paseaba felizmente por mi espalda. Seguro si fuera una persona valiente o amante de los arácnidos me hubiera sentido halagada con su visita, lo hubiera tomado con calma y sobre todo quieta cuando Cooper dijo que la atraparía.

Seeh...

Seguro todo hubiera sido diferente.

Pero cómo eso no sucedió...recapitulemos bien la escena...

A cuando siento sus patas moverse por mi espalda y cómo consecuencia, me estremezco, y no del tipo agradable que siento cuando Cooper me toca. Estoy aguantando las ganas de hiperventilar mientras mi cuerpo pide a gritos sacudirse.

—¿Y dónde está la araña? —pregunta Cooper con cautela como si supiera que estoy a punto de enloquecer.

Seguro doy la impresión correcta.

Muerdo mi labio inferior con fuerza mientras trato de abrir la boca. Si no sube más estaré bien, pero la araña no tiene esas intenciones y siento sus patas ascender a mi cuello.

¡Joder! ¡Joder! ¡Joder!

—E-en mi cuello —tartamudeo —¡e-está subiendo!

—Quédate quieta, te la quitaré.

Quisiera quejarme diciendo que es más fácil decirlo que hacerlo, en especial cuando la siento ascender. Cooper se acerca y con su linterna se coloca detrás de mí. Tomo aire y lo suelto tratando de calmarme, pero toda mi cordura se desvanece cuando la siento en mi cabeza. Y finalmente el grito que estaba escondido en mi garganta sale al exterior y sobresalta a Cooper haciendo que retroceda.

—¡Mierda! —gruñe colocándose una mano en el corazón —Abigail, tranquilízate.

—¡T-tú no tienes a una maldita araña en tu cabeza que...! —grito sintiendo como sigue subiendo —¡Sube! ¡Cooper, está subiendo!

—Respira —murmura buscando algo por los lados —Déjame ver con qué puedo atraparla.

—Por favor, no es por ser exigente pero... ¿podrías apurarte?

Enmarca una ceja.

—O podría dejarla ahí.

—Cooper —entrecierro los ojos.

—Okey, okey —rueda los ojos —creo que con mi chaqueta la puedo atrapar.

Asiento viendo el suelo sin tener ninguna intención de subir la mirada. Sus patitas se mueven por mi cabeza y tengo la sensación de sacudirme. ¡Mierda! Arañita deja de subir.

—Bueno, aquí voy —murmura —quédate quieta Abigail.

—Sí, sí —balbuceo de forma distraída —solo atrápala por favor.

Se acerca y me mira fijamente la cabeza, extiende los brazos y decido cerrar los ojos para no ver.

—Creo que la tengo.

Asiento levemente y cuando creo que todo estará bien, unos gritos se escuchan y una alarma es encendida. Salto y Cooper suelta su chompa también sobresaltado, vemos como termina en el piso, al menos hasta que las luces también son apagadas y se encienden unas de color rojo que brillan de forma intermitente.

Te enamoraré (EDITADO)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora