Trina la vio aunque ella estaba algo lejos, y es que, desde siempre aunque no quisiera, podía visualizar a Abigail. Donde sea que esté, Trina sería capaz de verla, y eso era algo escalofriante, incluso para ella. Pero cuando uno se acostumbra a algo, es casi natural que lo haga.
Sus manos se cerraron en puños mientras la veía acercándose con una sonrisa. No lo entendía, Abigail estaba en boca de todos y estaba segura de que la chica no era tan tonta para no saber que la miraban de forma burlona. Entonces, ¿por qué todavía sigue sonriendo? ¿No le molesta? ¡¿O es que de verdad es una tonta?!
Las voces se acercaban y el corazón de Trina se encendía. El enojo crecía y su voz a propósito aumentó mientras intervenía en la conversación de Gema con sus amigas. Fue cuando Abigail la escuchó y se detuvo un momento antes de sonreír como si nada otra vez.
¡Maldita sea! —Trina iba a temblar del enojo, pero solo pudo apretar más las manos mientras la veía alejarse del autobús cuando sus amigas se fueron.
¡Cobarde! ¡Siempre es una maldita cobarde! Y aun siendo una cobarde, ¡siempre logra tener todo lo que quiere! ¿Es por su apariencia? ¡Verónica es mil veces más guapa que Abigail! ¡Incluso elegante! Era como comparar un pato y un cisne. ¡Solo uno tiene clase!
Y aun así...a ella Alan no la rechazó.
¡No la humilló como lo hizo con ella!
Pero incluso siendo así ¿por qué...? ¡¿Por qué no...?!
—Trina ¿qué estás viendo por la ventana? —le preguntó Gema, a lo que Trina dejó de hacerlo para verla.
—Nada, solo estaba distraída.
—Oh, entiendo. Debes estar molesta por lo que has oído este día. Te entiendo yo...
Trina no se molestó en integrarse a la nueva conversación. ¿Molesta? Miro a Gema y desvió la mirada de nuevo. ¿De verdad soy yo la molesta aquí?
***
Las personas son curiosas por naturaleza, unos lo demuestran más, otros menos. Tim, al ser el más joven del equipo, se mostraba visiblemente curioso e inquieto. Sabía que no podía preguntar abiertamente con Alan aquí, después de todo, aunque era el capitán del equipo y lo respetaba, todavía le tenía un poco de miedo. Había escuchado muchas cosas sobre él. Incluso se puso pálido cuando al presumir que había entrado al equipo de futbol sus amigos le dijeron que el líder era un brabucón de primera. Tim pensó en renunciar ni bien fue el primer día, sin embargo cuando estaba temblando en la banca esperando al entrenador, un joven se le acercó.
—¿Tienes frío?
—No-no...
Tim se encogió al ver al chico fruncir el ceño. Abrió la boca para decir algo, pero el chico se dio la vuelta y empezó a cambiarse ignorándolo. Tim se sonrojó algo avergonzado, pero pensó que era lo mejor. Si preguntaba sobre el capitán y llegaba a sus oídos seguro lo golpearía. Si era un cabrón que podía golpear mujeres como no lo haría papilla.
—Toma.
El chico le entregó una botella de agua desconcertándolo. Su ceño se arrugó de nuevo cuando Tim solo lo miraba. Tim se apresuró a tomar la botella y murmuró en bajo un agradecimiento. El chico solo asintió, tomó sus cosas, las guardó y antes de salir murmuró:
—Cálmate y deja de temblar. Si entraste al equipo es por algo.
Tim se quedó en silencio meditando. Claro que entró por algo, ¡pero también quería salir por algo! Así que arrugó la botella en sus manos, gesto que detuvo al chico de salir.
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Te enamoraré (EDITADO)
Teen Fiction¿Cuál es el peor error que has cometido ebrio? Unos se casan en las Vegas, otros amanecen en la cama de alguien más, y los que corren con mucha suerte, solo terminan con resaca y siguen conservando su celular. No fue el caso de Abigail. Eso explic...
