Encerrados
—La manija.
Su expresión burlona cambia a una de incredulidad cuando ve que la manija está en mi mano.
—¿Qué dices?
—La manija está rota.
Me hago un lado cuando se acerca para ver alguna solución, pero no, mi suerte se hizo presente y he roto, de lo que se llama romper, una manija a tal modo que no se puede hacer nada, al menos no por dentro para salir.
—¿Estamos encerrados? —pregunto solo para confirmar, aunque es algo obvio.
—Sí.
—No jodas —suelto y me tapo la boca. ¡Vivan las malas palabras señores! Lo bueno es que está tan enfrascado en poder abrir la puerta, que no se da cuenta de mi exquisito vocabulario.
—¡Los celulares! —exclama y empieza a buscar el suyo, pero maldice cuando no lo encuentra —Se lo di a Darwin.
—Está con baja batería —digo encendiéndolo, solo para que el bastardo muestre una advertencia de apagarse en sesenta segundos. ¡Mierda! —Sin batería.
Ambos nos miramos antes de concordar buscar algo para abrir la puerta mientras gritamos que estamos encerrados. Cuando no obtenemos respuesta alguna, suspiramos y nos arrimamos a la puerta.
—¿No deben revisar qué no quede nadie en la instalación antes de cerrarla? —pregunta a lo que hago una mueca.
—En realidad, hasta ahora no ha habido un caso de alguien quedándose en el colegio de manera voluntaria, los encargados de cada club se encargan de que todos desalojen cada área y...nadie precisamente suele usar la biblioteca, menos a estas horas...
Creo que somos unos de los pocos estudiantes que lo hacen, quisiera agregar.
—¿Quién se encarga de la biblioteca?
—Sofía, pero...ella hoy no vino hoy a clases, así que cualquier líder de un club pudo haberla cerrado...
—¿Ellos son los últimos en salir?
—Sí...
—Entonces, ¿pasaremos la noche aquí?
—¿Sí?
—¿A qué hora abren el colegio?
—A las seis, pero las áreas como tal a las seis y media, Sofía solía venir a esa hora. El resto de estudiantes sabes que entramos desde las seis y cuarenta hasta las siete.
—¿Tu madre estará en casa?
—No, tiene turno y Hailey está con Ben en la casa de mis tías. Supuestamente yo era la única que no iba porque recuperábamos hoy el día libre de la fiesta. ¿Quizás tus padres?
—Olvídalo —dice y niega la cabeza —Están en un viaje de negocios y vuelven la otra semana.
—Mierda, ¿alguien sabe que estamos aquí?
—Por mi parte no, jamás le digo a nadie a donde voy.
—¿Tú ausencia no es reportada?
Hace una mueca antes de encogerse de hombros.
—No, suelo quedarme más veces en la casa de Darwin que en la mía, así que mis ausencias no son muy alarmantes.
Las mías sí, pero no había nadie quién supiera de ella esta noche.
Suspiro y me dejo caer en un sofá.
—Bueno, pongámonos cómodos, porque no parece que vayamos a salir hoy de esta.
ESTÁS LEYENDO
Te enamoraré (EDITADO)
Teen Fiction¿Cuál es el peor error que has cometido ebrio? Unos se casan en las Vegas, otros amanecen en la cama de alguien más, y los que corren con mucha suerte, solo terminan con resaca y siguen conservando su celular. No fue el caso de Abigail. Eso explic...
