Cuando Emilia abrió la puerta, si bien se sorprendió por ver a Abigail, estaba más curiosa por la repentina aparición de Alan Cooper. ¿No dijo que vendría en la tarde con Hanna? Y no solo llegó temprano, ¡incluso fingió no ser cercano a ella!
Así que, como castigo le mandó a dejar los materiales que ya no serían necesarios para pintar. No le dio tiempo de protestar, colocó todo en sus manos mientras hablaba de el desastre que era el centro infantil, y cuando acabó, lo empujó a entrar a su auto e irse.
Lo vio arrugar su ceño mientras pasaba las manos por su cabello y encendía el auto. Al ver esa actitud tan similar a la adolescente de catorce años, sonrió y negó la cabeza.
—Estos dos mocosos, casi parecen de la misma sangre.
Pero no era el caso. En realidad, incluso Emilia que los ha visto crecer, no supo en que momento se volvieron tan cercanos. Aunque él lo niegue, y la pequeña empiece a quejarse, en realidad, tenían un acuerdo tácito y es que si bien no se veían a menudo, parecían ser el contacto del otro.
Fue una casualidad encontrarse con Hanna cuando buscaba a alguien que pintara, y es que no esperaba que al estar buscando lijas y pintura para la remodelación del centro infantil, la joven rubia que se encontraba viendo diferentes colores, se le cayera una carpeta llena de dibujos hechos a lápiz.
Fueron tan hermosos que mientras le ayudaba a recogerlos se quedó observando.
—¿Son tuyos? —le preguntó a lo que Hanna se sonrojó —¿Crees que podrías pintarlos en el centro infantil?
—¿Qué?
—Tal vez has escuchado que estoy remodelando el centro infantil, pero no tenía quien hiciera dibujos en las paredes. Estaba por rendirme, ¡pero parece que te he encontrado justo a tiempo! ¡Claro que es pagado!
—No, no es eso yo no...
—¡Por favor, Hanna! ¡Necesito tu ayuda! ¡Además solo mira! ¡Son asombrosos!
—Yo no lo...
—¡Piénsalo, ¿de acuerdo?!
Hanna no dijo nada, y cuando Emilia la buscaba la joven se escondía. Emilia estaba por llorar sangre cuando la joven se presentó y dijo que lo haría, pero no quería que nadie la viera.
—Solo pintaré cuando no esté nadie. Por favor, tal vez lo veas como exagerado, pero es algo que no saben muchos sobre mí, y quiero que siga así.
—Hanna...
—Es mi única condición. Eso y los materiales, no necesitas pagarme la mano de obra.
Emilia aceptó, fue lamentable para ella, pero la testaruda adolescente fue firme con sus condiciones. La primera semana que el centro quedaba para la pintura, les dio a todos libre para que el centro se quedara vacío. Incluso ella misma se había ido y dejado la llaves a Hanna. Sin embargo, el mismo día se olvidó su registro en el comedor, así que regresó por él. Hanna todavía no estaría allí, y si estuviera, bueno, Emilia ya conocía sus dibujos, y jamás dijo que ella no debía estar.
Emilia entró, sin esperar que escucharía una voz masculina. Se congeló un momento y pensó en entrar, hasta que al acercarse, también escuchó la voz de Hanna.
—¿Me trajiste para esto? —se quejó el chico —¿Qué yo dibuje y tú luego lo pintas?
—Sí, no tengo confianza en que lo haré bien.
—Entonces practica hasta que te salga y lo haces.
—¡Ya te dije que no me sale bien!
Emilia se sobresaltó por el grito, jamás pensaría que Hanna, una chica calmada podría hacer tal berrinche.
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Te enamoraré (EDITADO)
Teen Fiction¿Cuál es el peor error que has cometido ebrio? Unos se casan en las Vegas, otros amanecen en la cama de alguien más, y los que corren con mucha suerte, solo terminan con resaca y siguen conservando su celular. No fue el caso de Abigail. Eso explic...
