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Capítulo 56 (Entre carritos y felpudos)

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Entre carritos y felpudos

Muevo mi pie de un lado al otro y sonrío viendo jugar a Cooper. Estoy tan emocionada aunque sea un repaso. A mi alrededor la mayoría de las chicas parecen aburridas de estar aquí, y puedo entenderlas, al principio yo también lo veía así. ¡Sin embargo, no es tan simple como parece!

¡No señores! ¡Esto no es se trata de solo patear un balón!

¡Es un enfrentamiento entre dos equipos que esconden turbias conspiraciones!

Y es que el ser humano es tan competitivo, que cuando fija su objetivo no quiere soltarlo.

¡La recompensa que tienen al hacer pases o meter un gol! ¡Ese es el objetivo!

¡Se juega en cada movimiento el orgullo y la dignidad humana!

Eso, junto a la evidencia del compañerismo y rivalidad en un mismo equipo, ¡producen un emocionante juego mental y físico!

Ah, creo que ahora entiendo porque se forma una euforia neandertal que resulta contagiosa. Mi propio corazón se encuentra acelerado cuando la pelota es "arrebatada" por el otro equipo. ¡No! ¡De nuevo se están reagrupando hacia el arco!

¡Ah, deténgalos! ¡Deténgalos!

Los defensas aceleran hacia la zona, y muerdo mi labio inferior cuando Darwin y Alan tratan de recuperar la pelota. Alan presiona al jugador y este se pone nervioso y patea hacia el jugador de la derecha, antes de que pueda reaccionar, Darwin interviene y recupera la pelota.

—¡Sí! —grito emocionada.

¡Amo! ¡Juro que amo este mundo táctico!

Las risas me hacen consciente de mi euforia y me volteo hacia la cancha con las mejillas rojas. ¡Ah, solo ignórenme! Sin embargo, la vergüenza no dura mucho cuando veo que el jugador parece enfadado y corre detrás de ellos con labios apretados. Frunzo el ceño y muerdo mi uña inquieta. No va a taclearlo, ¿verdad? ¡No es fútbol americano!

Aunque muchas veces si lo han hecho...

Claro que hay falta por eso, pero incluso así... no me gusta cuando mi novio es el objetivo.

El jugador los alcanza y me tenso cuando trata de meterse en su camino y choca sus hombros con los de Alan, sin embargo, su cuerpo no se tambalea, pero decide algo arriesgado. Se detiene y da la vuelta con el balón antes de darle el pase a Darwin. Este lo recepta y pasa al lado del jugador sonriendo, antes de apuntar hacia el arco y meter un gol.

Grito emocionada, pero esta vez no soy la única, y la euforia solo hace de aumentar cuando el entrenador da por terminado el partido y con ello, el entrenamiento.

Algunos parecen insatisfechos, pero mi jodida pared andante es él mismo, y trotando se acerca hacia las gradas, ignorándolos. Me levanto para acercarme a la reja y estiro las manos para entregarle su toalla y botella de agua. Sonríe y me agradece mientras arroja un poco de agua a la toalla y se la pasa por la cara suspirando.

Me río.

—¿Fresco?

—Sí, ahora sí —se retira la toalla —Gracias.

—Podrías agradecerme de otra forma y no me quejaría, ¿sabes?

Suelta una risa baja y se acerca.

—¿Me darías una pista sobre aquello?

Ruedo los ojos e ignorando mi sonrojo, tomo la toalla, la coloco sobre su cabeza y tiro suavemente de ella hacia mí para besarlo. Escucho gritos ahogados, así que tan rápido como pasó, termina.

Te enamoraré (EDITADO)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora