—¡Linda! ¡Linda la difuminación! ¡Lindo el paisaje! E-es muy lindo como se difumina y el color se mezcla con los otros y hace una combinación algo homogénea de colores —balbucea con las mejillas enrojecidas —Ah, mejor continuemos.
Sí, en realidad, es lo mejor, así que asiento no queriendo avergonzarlo más. Ay, Gregory. ¡En realidad estás peor que yo! Por un momento quiero fundar el club de ayuda lo más rápido posible.
Da unos pasos torpes tratando de caminar, pero está tan nervioso que no ve que en frente de él hay una lata de pintura. Abro los ojos y doy un paso al frente.
—¡Cuidado con la... —grito mientras me acerco y pongo mis manos en su pecho para evitar que se acerque más —lata...!
Lo último suelto como si fuera un suspiro de alivio. ¡Y es que lo es! ¡La lata está a un centímetro de su pie! Alzo la mirada, me topo con sus ojos y le sonrío.
—Eso estuvo cerca —digo y veo como sus mejillas se sonrojan más de lo que ya estaban.
Pero me asusto cuando veo que está en exceso de sonrojado.
» Gregory, ¿estás bien?
Coloco mi mano en su frente y me asusto cuando está muy caliente. Voy de decir algo más cuando noto que su boca se cierra y se abre para al final terminar empujándome para alejarme.
Mi vista va hacia atrás porque recuerdo que al acercarme evité una lata. Y en efecto, ¡la lata está detrás de mí! Mis pies se enredan porque no retrocedo y siento que voy a caer de espaldas.
¡Mierda, ahora sí haré una obra abstracta!
Por suerte no sucede, alguien rodea mi cintura y me atrae hacia él. Mis ojos desorbitados se encuentran con un pecho y cuando alzo la cabeza veo a Alan. Oh...ahora mis colores se suben y yo siento mi temperatura.
¡Está cosa debe ser contagiosa, maldición!
—Lo siento...
Escucho eso tan cerca de mí que volteo hacia un lado y noto que no soy la única a la que sostiene Alan. Aunque yo...estoy más segura que Gregory al ser sujetado. Al menos eso pienso cuando veo que el brazo izquierdo de Alan rodea mi cintura, mientras que su brazo derecho tiene tomado del cuello de la camisa a Gregory sosteniéndolo para evitar que choque contra el bote de pintura tras sus pies.
» Lo siento —repite Gregory —casi hago un desastre.
Voy a negarlo por educación, pero Alan tiene otros planes.
—Sí.
Gregory se colorea más y siento pena por él.
—Ya puedes soltarme...gracias —murmura Gregory bajando la cabeza.
Alan lo trae hacia adelante y lo lleva a un lado antes de soltarlo.
—¿Estás bien? —me pregunta Alan y está tan cerca que he sentido escalofríos en mi oreja.
—Sí, sí, no es nada. Ah —subo la mirada y me paniqueo —A-alan, ya puedes soltarme.
Estoy por llorar al sentirme tan avergonzada, así que agradezco que me haga caso, sin embargo, estar fuera de sus brazos todavía no ha calmado mi corazón.
—Abigail.
—¿Sí? —veo a Gregory y me sorprende su rostro pálido.
—También siento haberte alejado de esa manera.
Oh...
—No, lo entiendo, debí haberte sorprendido mucho. Además, Alan me atrapó así que nada pasó a mayores y estoy bien.
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Te enamoraré (EDITADO)
Teen Fiction¿Cuál es el peor error que has cometido ebrio? Unos se casan en las Vegas, otros amanecen en la cama de alguien más, y los que corren con mucha suerte, solo terminan con resaca y siguen conservando su celular. No fue el caso de Abigail. Eso explic...
