Capítulo 19

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Forcejeaba sobre aquella mesa. Cuando despertó ya era muy tarde, Slade ya lo había incrustado a aquel mueble ayudándose de cuerdas perfectamente ajustadas. El dolor del golpe que Slade le había dado lo hacía recordar y comprender la precaria situación en la que estaba. Jason no dejaba de luchar, de tensar sus amarres para deshacerse de ellos, pero lo único que lograba era lastimarse las muñecas y sus tobillos.

-Nos ahorraríamos tanto tiempo si sólo me dijeras dónde está el mocoso. –Pronunció Slade entrando a la pieza y poniendo el seguro-.

-Eres un imbécil si crees que te lo diré. –Respondió Jason malhumorado, atendiendo la llegada presuntuosa del intruso-.

-Bueno, esa declaración no te da muchos puntos, jovencito. –Habló el mercenario colocándose a un lado del prisionero-. Y la verdad, no quisiera tener que obligarte a decirme lo que quiero. Ya sabes, no quisiera herirte sin una razón pertinente. –Comentó Slade posando su mano sobre el pecho del ojiturquesa-.

-¡Haz lo que quieras, no voy a decirte nada! –Exclamó Jason estremeciéndose y enfadándose por aquel toque-.

-¡Vamos, no es tan difícil! ¡Sólo quiero al escuincle! No voy a hacerle daño. Lo llevaré solamente con su madre.

-¡¿Y eso tiene que importarme?! ¡Lárgate de mi casa! –Reclamó retorciéndose, indicando que el contacto con aquel sujeto lo estaba molestando-.

-¿Qué sucede? ¿No te gusta que te toquen? –Inquirió burlonamente el mercenario-.

-¡No volveré a repetirlo; lárgate de mi casa!

-Oye, dame un respiro; ya busqué por todos los rincones y ese niño no aparece; lo menos que deberías de hacer es portarte amablemente con tus invitados.

-¡No eres un invitado, eres un maldito intruso, hijo de...!

-Tranquilízate. –Ordenó Slade cubriendo la boca del muchacho-. No seas irrespetuoso con tus mayores o podrías recibir un castigo. –Musitó usando su voz más ronca-. Y sabes... ya que no te gusta que te toquen, supongo que eso será un buen incentivo para que me digas lo que quiero saber...

Jason se paralizó mientras leía entrelíneas aquella amenaza. Tragó saliva justo antes de retomar su lucha para liberarse.

-Además, hables o no, pienso que yo saldré ganando... -Agregó Slade sonriendo, expresando su malicia con aquella mueca reveladora y lasciva-.

El ojiturquesa frunció el ceño. Retorció sus hombros dejando explícito su desacuerdo, pero no obtuvo más que un golpe directo a su quijada. La sacudida lo aturdió dejándolo mareado.

-No vale la pena andarnos con sutilezas. Yo sé lo que quiero y sé cómo obtenerlo. –Dijo al tiempo de desplegar una de sus cuchillas-.

La cual enterró justo a un lado de la cara de Jason. El golpe estremeció al muchacho, y más cuando vio la hoja brillante rozar sus cabellos.

-No te muevas, chiquillo... No quiero lastimarte... mucho... -Añadió montándose encima del mueble y posteriormente entre sus piernas-.

Jason torció su boca gruñendo. Se asqueó de sólo sentir cómo Slade osaba desabotonarle el pantalón.

-¡¿Qué demonios crees que haces?! ¡No me toques!

-¿O si no qué...? –Inquirió socarronamente el mayor, bajando la cremallera de Jason-.

-¡VOY A MATARTE! –Gritó el menor advirtiendo las manos intrusivas de Slade bajo su ropa interior-. ¡DIJE QUE ME SOLTARAS!

-Bueno... si lo pides de ese modo... Con gusto lo haré si me dices dónde está el mini demonio...

BABYMONDonde viven las historias. Descúbrelo ahora