Fastidioso. No halló una mejor palabra para describir esa tarea. Era humillante rebajarse a ser sólo un mensajero, un recadero vil y mundano. ¿Pero qué debía hacer? ¿Cuáles eran realmente sus opciones? Trabajaba para la liga de los asesinos y el dinero no le caía mal a nadie. Además, no era como si el trabajo fuera complicado, sólo era ¡fastidioso!
Slade cavilaba entretenido en la caja de circuitos que estaba manipulando en esos momentos.
-¿Sistema de seguridad? No me hagan reír... -Habló molesto-. Un restaurante de comida rápida tiene uno mejor...
En cuanto terminó la primera fase de su trabajo, se encargó de entrar a la casa de los presuntuosos murciélagos. Buscó la habitación de Damian y forzando la ventana logró entrar. Finalmente su molesta tarea culminaría. Agradeció a la suerte que esos fastidiosos aprendices del vigilante de Gótica abandonaron la casa. Daría el golpe en cuanto viera una oportunidad. Sin embargo, cantó victoria demasiado pronto, pues los sensores que colocó en el perímetro le indicaron la llegada de los dueños. Salió por la ventana, esperando el momento justo. Se ocultó parado en la cornisa, observando y analizándola situación. Escuchó pasos a la distancia, así como murmullos sin sentido. A través del cristal, se percató de Richard llevando a Damian en brazos. Lo vio recostarlo en la cama y salir de la habitación. Juzgó ese momento como el más indicado para culminar su labor inoportuna. Bastaron los segundos que Richard dejó solo al menor para volver a entrar, tomarlo en brazos y sacarse a ambos de la habitación. Cerró la ventana silenciosamente antes de atarse la soga que tocaba el suelo y deslizarse hasta la seguridad de la Tierra. Sin meditarlo y velozmente, sujetó las manos de Damian con unas esposas y amordazó su boca. Le extrañó de sobre manera que el menor no hubiese despertado ya. No le dio mucha importancia, pues si su inconsciencia le iba a facilitar la huida, mejor era no preguntar.
Se montó a Damian al hombro y comenzó a correr hasta salir de la propiedad. Una vez protegido entre los enormes maderos del bosque que rodeaba la mansión, desactivó todo el equipo que había utilizado para bloquear el sistema de seguridad, cubriendo su rastro al menos los minutos suficientes para alejarse del lugar.
Caminaba entre los árboles lo más rápido que podía. Su objetivo ahora era llegar al lago y abordar el transporte. En su mente no hubo cavidad para otra cosa que no fuera abandonar esos parajes, pues una cosa era enfrentarse a Batman o a Robin por separado, pero enfrentarse a todo el séquito del murciélago era una opción que prefería evitar.
Ya había recorrido bastante camino hasta que empezó a sentir que Damian se movía y empezaba a luchar.
-Ni lo intentes, mocoso... ¿Qué esperabas que pasara? Tu madre se cansó de insistir, así que mejor me mandó a buscarte, para mi desgracia...
Pero Damian no desistió, al contrario, empezó a gemir desconcertando al asesino. Fueron tan fuertes sus chillidos que decidió preguntar de frente la causa. Lo bajó soltándolo con violencia. Y casi se le cae la quijada al mirar a Damian llorando desconsoladamente.
-¿Es una broma? –Slade le demandó quitándole la mordaza-. ¿Qué es esto? ¿Es una técnica para distraerme?
-¡¡¡¡¡Papááááááááááááááááááááá!!!!! –Damian gritó desgarrando su garganta-.
-¿Qué haces? –Slade preguntó molestándose al instante-.
Damian gritó nuevamente, pero la paranoia del asesino creyó ver, entre ese comportamiento tan fuera de lugar, una señal de alerta que era mejor detener. Asestó un puñetazo en el rostro del menor para hacerlo callar. El muchacho se estrelló contra el suelo retomando el llanto; lo que asqueó un poco al mercenario.
-Muy mal chiste, mocoso... -Le dijo colocándole la mordaza nuevamente-. Si es una clave para atraer a tus aliados, créeme, no te dejaré ir tan fácil...
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BABYMON
FanfictionLuego de un "desafortunado" golpe en la cabeza, Damian cree que es un niñito pequeño que sólo piensa en jugar, comer y dormir. Sin embargo, esto representa uno de los más grandes desafíos que los batbrothers hayan enfrentado, pues no tienen ni la má...
