Poco más de una hora había transcurrido desde que Alfred lo dejó en la camioneta. El muchacho baleado ni siquiera se dio cuenta de su abandono. No hasta acomodarse y percibir el nulo movimiento característico de un auto en marcha. Fue entonces que Tim abrió los ojos y se sentó sintiéndose pésimo. La herida le dolía y la jaqueca lo estaba matando. Esa noche sin dormir, irónicamente lo destruyó. Evidentemente, no había comparación con sus desveladas cuando investigaba o con sus recorridos durante sus vigilancias, pues esa noche de verdad la sintió pesada con aquella limpieza que realizó aún bajo los influjos de los medicamentos, sin olvidar que horas antes se había enfrentado a Slade y lo había vencido muy a pesar de sus desventajas y malas circunstancias, e incluso así, ya con las heridas, el cansancio y el fastidio, se acomidió a limpiar lo que el demente del mercenario hizo durante su ridículo afán de buscar a Damian. Eso sin duda fue más resquebrajador que cualquier noche de patrulla.
Por obvias razones, no sintió resentimiento contra su querido Alfred. Después de todo, era deber del mayor procurarles un regaño y un castigo por no mantener el orden y la disciplina en la casa. Aunque creyera que su actuar fue desmesurado e injusto, no podía de todas formas oponerse. Alfred era de la familia y sabía de sobra que él nunca haría nada que los lastimara o los perjudicara, así que su última carta fue obedecer y dejar que las cosas fluyeran. Aun si el asunto de su hermanito demoniaco no tenía vías claras para resolverse.
En la perspectiva de Timothy, el único culpable de lo que le había ocurrido a Damian, era el propio Damian. Nadie lo mandó a ser tan descuidado y ya era mayorcito como para estar vigilándolo. Y en todo caso, ahora no era muy productivo buscar responsables. En lo que a él y a sus hermanos mayores concernía, a los ojos de Alfred, ninguno era inocente del estado actual del demonillo. Todos habían contribuido a las condiciones que derivaron en el accidente.
Eso trajo en la mente durante su leve descanso. Así se acostó, así durmió y así se despertaba, pensando en la reprimenda que Alfred todavía les preparaba, ya que el hecho de haberlo obligado a acompañarlos al supermercado, aun con sus dolencias a flor de piel, no era otra cosa que la continuación de su condena. Aquella historia de mantenerse juntos para que Slade no los volviera a sorprender, sólo era un eufemismo a su regaño maternal. Eso concluía y eso comprobaba. Y aunque no fuera así, ya estaba viviendo su castigo y de eso no podía huir. La prueba radicaba en que justo en esos instantes, él yacía en el asiento trasero de una camioneta con una herida de bala en su cadera. Algo de lo que por supuesto, ya estaba más que harto.
Harto de su malestar físico, harto de lidiar con Damian y sus impertinencias, harto de involucrarse con Slade y lo que se trajera entre manos, y sobre todo, harto de su repugnante serie de acontecimientos que sólo lograron alejar a Jason.
Justo cuando pensó en tener un ligero avance, la misma fuente de su admiración le incrustaba en la cara que entre ellos no había nada. De sólo recordar eso, volvió a hundirse en su indiferencia. Cerró sus ojos dispuesto a seguir ignorando al mundo. Sin embargo, dentro de aquella atención irónica para comenzar a desconectarse del momento y del lugar, el muchacho se dio cuenta del extraño silencio y la inquietante quietud que lo rodeaban.
Levantó disimuladamente la vista hacia las ventanas, verificando con ello que nada se movía. En ese instante se decidió por abandonar su relativa comodidad y revisar el resto de la camioneta.
-¡¿Es en serio?! –Se exclamó de cierta forma ofendido, sentándose en el acto-. ¡¿Me dejaron?! –Gruñó molesto, moviéndose y preparándose para bajar del vehículo-. ¡No puedo creerlo! ¡Aquí el que necesita cuidados soy yo, ¿y sólo me abandonan?! ¡Demonios! –Maldijo en tanto bajaba del auto-. ¡Es el colmo! ¡O sea, ¿me arrastra hasta aquí para abandonarme en el estacionamiento?! ¡Maldita sea! ¡Y nadie dijo nada! ¡Rayos! –Continuaba murmurando su enojo al tiempo de cerrar la portezuela y comenzar a caminar entre los autos para llegar al supermercado-.
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BABYMON
FanfictionLuego de un "desafortunado" golpe en la cabeza, Damian cree que es un niñito pequeño que sólo piensa en jugar, comer y dormir. Sin embargo, esto representa uno de los más grandes desafíos que los batbrothers hayan enfrentado, pues no tienen ni la má...
