—Me recuerda a mamá.
—¿Dijiste algo, Johnny?
—El olor... —El pequeño rubio aspiró el aroma de la tierra mojada—, me recuerda a mamá.
Tony sonrió mientras miraba las gotas caer. Algunas llegaban al suelo al mismo tiempo, otras mantenían una diferencia de segundos.
Daba igual, aun así era un espectáculo digno de admirar.
El castaño aspiró. Si, Johnny tenía razón. Ese aroma era el de Stephanie.
—Tienes razón enano. —Anthony le sonrió.
Ambos, fuera de la tienda, miraban como las calles se llenaban de charcos.
—Mamá se preocupara. —El rubio, miró a su papá e hizo una mueca de asco.
—¿Quieres? —Preguntó el genio dándole la lata de sardinas. El niño se pegó al vidrio, huyendo del horrible olor.
—¿En serio venimos a comprar eso?
—¿Qué? Sabe delicioso. —El hombre miró la lata con antojo.
El pequeño mutismo del niño, fue remplazado por la risa infantil. Johnny reía ante la cara de su padre. Era la misma que el ponía cuando su mamá le compraba donas de chocolate.
Tony hizo un puchero ante la burla de su hijo. No podía controlarlo.
Todo había empezado con el primer embarazo de su esposa. Cuando estaban esperando a Johnny, Anthony sufrió por primera vez los antojos, los mareos, los ascos, las náuseas y los vómitos. El doctor les había dicho que era normal. Tony sentía que se estaba muriendo.
Ahora, con el segundo embarazo, Stark parecía más acostumbrado.
—Riete pequeño mocoso. Cuando te cases y tu esposa esté embarazada, lo entenderás. —Al darse cuenta de sus palabras, frunció el ceño ligeramente y después negó—. No, olvídalo, no tienes permitido casarte jovencito.
El niño saco la lengua en señal de asco.
—Que horror. —Dijo cruzando sus infantiles brazos.
El castaño sonrió divertido. Era lo que él decía hasta que conoció a Steph.
Suspiró. Era inevitable no caer.
Miró a su pequeño hijo. Recordó el momento en que nació; había llorado de verdad, no podía parar de hacerlo.
Era sangre de su sangre, su gran tesoro.
"Es como una pequeña Stephanie, pero en su versión masculina". Eso había dicho Barnes al ver a Johnny.
Natasha lo secundo, Pepper lloró con él y Rhodes miraba la pared aparentando que el sentimiento no le llegó.
—Vamonos papá. —El pequeño rubio lo jalo del brazo—. Ya paró.
Ambos corrieron directo a la casa, riendo y haciendo bromas.
Johnny era un niño muy risueño.
Cuando entraron a la gran casa, notaron que estaban algo mojados; nada de que preocuparse, según Tony.
—¿Se puede saber dónde estaban? —Una mujer de hermosos ojos azules y cabellos dorados, iguales a los de su pequeño, se cruzó de brazos, recargandolos en la pancita.
—¡Mami! —Su hijo corrió a los brazos de Steph.
Vio como está beso su cabeza con ternura, luego como el rubio acariciaba la pancita.
—¡Hola hermanito! ¿Me extrañaste? —Johnny le habló al bebé.
Steph y Tony sonrieron llenos de ternura.
—Estoy segura de que si. —La mujer los miro— ¿A dónde fueron?
—A dar la vuelta. —Contestó Tony.
—Papá compró otra lata de sardinas. —Confesó el pequeño travieso.
—¡Eso se llama traición enano!
Stephanie comenzó a reír ante la infantil pelea—. Johnny, ve a bañarte antes de que te resfries, te pones la pijama y subes a tu habitación. Cenaremos ahí.
—¡Si! ¡Cena en el cuarto!
Emocionado, el rubio subió corriendo las escaleras.
Tony aprovecho para acercarse a su mujer.
—Lo conscientes mucho. —Beso los labios de la rubia.
—¿Yo? ¿Quién le regaló una pista de juguete?
Ambos se miraron cómplices. Steph adoraba esa faseta de Tony; papá amoroso.
—¿Cómo se porto Peter? —Anthony acarició el vientre de la mujer en sus brazos.
—Es un niño muy bien portado. —La rubia estaba orgullosa de su hijo.
Les habían confirmado el género de su bebé. Era un varón. Tony no podía estar más feliz.
—Estaba pensando... —Su mujer lo abrazo por los hombros—, que está vez, sacará tus ojos.
—¿Así?
Steph asintió muy contenta. El genio la beso con ternura.
—Ire a bañarme. —Dijo el castaño, antes de desaparecer por las escaleras.
Luego de un rato, Johnny gritaba por sus papás. Tony sostenía a su esposa y está la comida, mientras subían las escaleras.
Al entrar a la habitación del niño, los tres tomaron asintió en la cama y pusieron la comida encima.
—Oye papá...
—¿Si?
—¿Cómo conociste a mamá? —Preguntó muy curioso su hijo.
Steph le sonrió, animando a contar dicha historia.
—Veras Johnny, era un día lluvioso como hoy.
—¿En serio?
—Así es... Recuerdo que tu madre estaba bajo la lluvia, creyéndose invencible.
La rubia soltó una carcajada suave.
—Entonce yo, gallardo y guapo, caminé hacía ella. —A Johnny le brillaron los ojos—. En cuanto me vio, quiso besarme.
—Tony... —La mujer lo miro con advertencia.
—Bueno, tal vez esa parte no sucedió, pero si fui hacia ella...
Conforme avanzaba la historia, su hijo se emociono, se enojo, se rió, salto y gritó.
Steph los miraba atentamente. Acarició su pancita y sonrió cuando sintió un pequeño golpe.
Peter estaba feliz de escuchar la voz de su papá, de tener las caricias de su mamá y de sentir el calor de su hermano.
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Preticor
Fiksi PenggemarUna pequeña Stephanie Rogers encuentra el amor. [Stony] [Fem Steve] •Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Marvel. •Contenido adulto. •Portada: (fuente) Pinterest. Yo sólo la edite.
