La brisa fresca de Cancún se disfrutaba mucho mejor de madrugada, Sabrina pudo comprobarlo tras la primer noche del viaje, cuando tras una larga sesión de embriaguez y música estridente, la calma de la mañana se tornó bálsamo y los cuerpos presos de la inconsciencia etílica que yacían desperdigados en los alrededores de la piscina, sobre tumbonas y lugares extraños del penthouse; hacían lucir el escenario como una suerte de pintura renacentista, de esas que tanto le gustaban a su mamá.
Decidió que le gustaba sentir la brisa del mar impactando sobre su cuerpo firme e infantil, el frío le erizaba los pezones y la hacía temblar hasta que se crispaba toda su piel y los espasmos la obligaban a regresar corriendo a su habitación para acurrucarse bajo sus cálidas sábanas; así que a diario era la primera en despertar para poder disfrutar de sus paseos por la extensa terraza en completa soledad. Esta suerte de libertad le fascinaba, por primera vez en su vida no era "la hija de" o "la hermana de", era simplemente una mocosita malcriada que caminaba con una bata de satén beige sobre los hombros, micro shorts descoloridos y la parte superior de un bonito bikini tejido a crochet; pero después de un par de días algo comenzó a molestarla, el ambiente ya no se sentía tan libre, y eventualmente logró darse cuenta que, quien creía que era su acosador, resultó ser alguien completamente distinto.
Llegó a pensar que se trataba del hermano de Francisco, ansioso por algún tipo de contacto físico más allá de los besos y manoseos ocasionales que habían compartido en las fiestas a lo largo de ese tiempo, pero ella no era precisamente una jovencita muy lista.
Aquella madrugada de Abril, la jovencita inició su paseo con el habitual ritmo cadente, melancólico y mórbidamente sensual, que solo sus delgadas y torneadas piernas pubescentes sabían llevar, armada con un par de cigarrillos, el zippo de su "amante" a lapsos y su célebre barra de labios roja. En cuanto sintió la presencia de un ajeno, hizo una parada para repasar su carnosa boca con el carmín artificial, sin pasarse de las líneas a pesar de no contar con un espejo; este acto, aunque vacuo para la mayoría de espectadores promedio, causó un insostenible deseo en el stalker que vigilaba los pasos de la tierna nínfula, un deseo que lo hizo emerger de su escondite, con la excusa de ofrecer fuego a la dama, quien sostenía un cigarrillo casi tan largo y delgado como sus pálidos dedos.
Francisco se acercó a la chica lentamente, disfrutando de cada centímetro acortado por sus pies, con el deleite único del depredador acechando a la víctima, y su morbo solo se acrecentaba con la sonrisa soberbia y la mirada sugerente de la hermosa Sabrina, quien, una vez el hombre encendió la llama, acercó el tabaco aprisionado entre sus labios rojos y tomó una profunda calada, misma que exhaló con los ojos cerrados.
—¿Qué haces despierto tan temprano? —Le preguntó a su inesperado acompañante, reanudando la caminata, acompañada por el narco.
—Silvana se durmió apenas, salí a comer algo y te vi caminando sola, como loquita.
—¿Quieres que crea que eres tan bueno cogiendo como para durar toda una noche de corrido? —Se burló la chica, pasándole el cigarrillo manchado de escarlata, mismo que Francisco se quedó viendo con fascinación durante algunos segundos.
—No tienes que creer lo que puedes comprobar. —Sugirió Francisco, antes de tomar una calada.
—¿Qué dices? Eres el novio de mi mejor amiga. Además... —Sabrina se giró, quedando justo en frente del joven—. mi mami me dijo que no ande con extraños.
—Yo conozco a tu mami, ¿sabes? Y a tu padre, estaba enterado de que estaban casados, pero no tenía idea de que tenían hijos. ¿Qué eres? ¿La mayor o algo así?
—Soy la segunda, el mayor es Víctor. ¿Cómo es que conoces a mis padres? ¿Eres abogado además de narco? Qué dicotomía más grande.
—Un tío mío era el dueño del primer despacho donde tu padre trabajó, recuerdo haber llevado un encargo de mi madre y verlo ahí, obviamente yo era un mocoso aún, pero me invitó una nieve de fresa. Es extraño creer que ahora sea tan cotizado, tan costoso, dime, ¿le alcanza para tenerte como la reina que eres?
ESTÁS LEYENDO
Imperio. [#2]
RandomTras la Revolución y nuestro ascenso al trono las cosas en México mejoraron mucho, y es que la presencia de los oligarcas y la burocracia excesiva entorpecía enormemente las labores del Estado. La economía se potenció notablemente y la seguridad au...
![Imperio. [#2]](https://img.wattpad.com/cover/209467247-64-k432822.jpg)