Los celos de Alan
—¿Han visto a Pamela? —nos pregunta Katy llegando —Tengo que darle algo.
—¿Un regalo? —Sofía empalidece —No olvidé su cumpleaños de nuevo, ¿verdad?
—No —Katy ríe y poco a poco empieza a colorearse —Solo es algo que vi y pensé que le gustaría.
—¿Estás sonrojándote? —le pregunto con un tono que denota mi incredulidad.
—¿Qué? Joder, no —su ceño se frunce mientras toca sus mejillas —Vine corriendo en pleno sol, tal vez sea por eso. Entonces, seguiré buscándola.
—¡Espera! —interviene Sofía —¿Podemos acompañarte? No estamos haciendo nada en realidad.
Katy asiente y yo solo me dejo llevar por ellas. Sofía no mentía, no estábamos haciendo nada y todavía faltaban dos horas para finalizar el horario escolar. Supongo que el resto de chicos que se anotaron para la empresa Skinner y no tienen otras actividades escolares, ya estaban en sus casas.
Suspiro de forma dolorosa.
—¿A dónde vamos? —me pregunta Sofía.
—No tengo idea, solo sigamos a nuestra chofer.
Le respondo viendo como Katy parece un manojo de nervios que mira de un lado hacia otro, apretando a su pecho una funda café.
—Katy —le llama Sofía —¿solo te quedaste para darle eso a Pamela?
—Joder, si lo dices así me da escalofríos —bromea Katy algo tensa —Es un vestido para su presentación.
—¿Podemos verlo? —le pregunto emocionada.
La rubia se detiene y abre la funda con cuidado y desdobla el vestido. Es de color rojo, tiene mangas y su largo una apertura en la pierna. Lo tocamos y es muy suave.
—Me encanta —murmuro antes de mirarla con aprobación —¡Me encanta!
—Sí, es full bonito —Sofía lo suelta despacio y le sonríe a Katy —Eres linda cuando quieres, ¿eh?
—Joder, cállate —masculla Katy sonrojada y guarda el vestido suavemente —No te hubiera dicho nada.
—¡Qué linda!
Katy la ignora, pero Sofía no se rinde y se la pasa abrazándola riendo. Niego con la cabeza y las ignoro a ambas cuando buscan incluirme y que me ponga de su lado.
—Todavía no estoy tan loca como para tomar uno de sus bandos —les digo y ellas sueltan un bufido que me hace reír —Oh, miren, ahí está Pamela.
Katy con rapidez mira hacia el aula de música y sonríe al escuchar que está repasando su solo. Estamos por acercarnos cuando se da la vuelta y con una sonrisa nos dice:
—Gracias por su ayuda, ahora pueden irse, necesito hablar a solas con ella —ambas la miramos desconcertadas y vamos a quejarnos cuando ya nos está empujando hacia el pasillo —Vamos guapas, caminen, caminen.
—Pero...
—Ningún "pero", corazón —me dice negando —Y de paso me despido de ustedes porque de aquí me iré a casa.
—Suerte de los rubios —mascullo, pero Sofía se ríe.
—Abigail, dios, ¡yo también me quedo dos horas más!
—Eso es porque eres masoquista con tu biblioteca —le digo negando.
—Tonta.
Una vez que Katy parece satisfecha con la distancia que puso entre nosotros y Pamela. Se despide rápidamente y corre hacia el aula.
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Te enamoraré (EDITADO)
Romance¿Cuál es el peor error que has cometido ebrio? Unos se casan en las Vegas, otros amanecen en la cama de alguien más, y los que corren con mucha suerte, solo terminan con resaca y siguen conservando su celular. No fue el caso de Abigail. Eso explic...
