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Gri

Corre.

– Ya vienen. ¡Tienes que correr!

– ¡Corre! ¡No te detengas! – Mi pecho sube y baja bruscamente por el esfuerzo que estoy usando.

– ¡No mires atrás! ¡Voy detrás de ti! – el corazón me late rápido, por la fatiga y el miedo.

Tú puedes.

Algo afilado se clava en mi brazo y al instante suelto un quejido de dolor.

– ¡No lo toques! – me empujan lejos y me doy cuenta de que eran garras las que me habían atrapado. – ¡Sigue corriendo Gri!

Me siento rápidamente en la cama. Maldición, estaba temblando. Aún desorientado veo la hora en el reloj encima de la mesita de noche.

3:25 a.m.

Siempre a la misma hora que ya ni me sorprende. Tengo estos extraños sueños desde hace tres semanas y constantemente me despierto justamente a esa hora; no antes, no después.

Me considero alguien precavido y como se me estaban haciendo muy seguidas las pesadillas dejaba lista mi linterna, una sudadera y un sándwich de jalea con mantequilla de maní por si me daba hambre.

Respiro profundo para tratar de recuperarme, era todo muy raro; mis pesadillas llegaron un día después de que una chica se mudara a Anson. Su casa está frente a la mía, por lo tanto, la veía muy seguido.

Todos los días salía y regresaba exactamente media hora antes de las doce. Su familia era muy puntual, pues a las doce en punto comían en familia, pero no eran muy sociables pues llegaron, saludaron y desde entonces no hablan con nadie.

Somos un pequeño pueblo, el chisme de una familia nueva rápidamente se divulga. Cada uno decía lo que quería y para hacerlo mejor agregaban cosas.

Uno de los más famosos era que se mudaron a Anson porque la chica era problemática y que seguro la expulsaron del anterior instituto por vender drogas, al final eran solo chismes que los inventaban las típicas señoras que no tiene algo mejor qué hacer.

Lo que yo pienso es que son algo... diferentes.

Después de la comida del medio día, la chica iba a su habitación y cerraba las ventanas, a veces salía horas después con una bolsa negra para tirarla en el recolector de la basura, otras solo se quedaban de esa manera hasta la mañana siguiente.

Por estas tres semanas he visto que solo los martes sale a las seis de la tarde y regresa a la media noche.

Muy raro ¿no?

Me van a decir acosador, pero da igual, no es que lo haga las 24 horas, pffff claro que no.

Aja, solo te sabes las horas exactas en que sale, algo normal claro.

Demonios.

Tenía razón. No puede ser, ahora que lo pienso si soy un acosador. Pero en mi defensa, mi vida era muy aburrida y ¿Qué mejor que espiar a las personas?

Okey ya entendí, tengo que tratar de socializar un poco.

Me levanto de la cama y tomo lo que necesito. Salgo de mi habitación sin que mis padres se den cuenta, porque me matarían, ellos quieren que sea un arquitecto y a mis diecisiete años ya están hasta con la universidad pagada y todo lo que necesitaré.

Decido continuar con el plan.

Atrás de mi casa hay un bosque que está a pocos metros. Es un bosque muy espeso.

ARCOIRIS SANGRIENTODonde viven las historias. Descúbrelo ahora