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Estaba tan entretenida viendo la escena tan hermosa de los hermanos que tardo en darme cuenta de que la niña lo observa, y creo que puedo ver el color de sus ojos.

¿Y cuál es el color?

No estoy segura pues antes de que pueda acercarme para ver mejor sus ojos vuelvo a sentir un mareo que hace que toque mi cabeza con dolor. Cuando vuelvo a abrir los ojos lentamente me encuentro con un techo, uno que tiene una gran abertura que me hace ver parte del cielo y las estrellas.

Cuando intento levantarme siento un feo dolor de cabeza, por lo que lo intento de nuevo lentamente. Cuando estoy mejor parada, veo que sigo en el oscuro orfanato.

No entiendo cómo llegué aquí, ni tampoco qué fue lo que acabo de soñar.

No estoy segura de cuánto tiempo ha pasado, pero me levanto para salir de este lugar que me perturba en sobremanera.

Ubico unas escaleras a mi costado y no espero para bajarlas, cuando termino de bajar me doy cuenta de que de nuevo estoy en la sala con la recepción, por lo cual no espero más tiempo para salir de este lugar.

Camino rápidamente de regreso a mi auto pasando el sendero.

No veo atrás ni una sola vez, pues solo sentía una enorme necesidad de salir de aquí.

Arranco el auto y acelero para largarme lo más rápido. Vuelvo a respirar con normalidad cuando ya casi llego a mi casa. Al parquear el auto dejo caer mi cabeza en el volante.

No sé qué me pasa, solo sé que quiero que estos episodios anormales terminen.

Pronto.

¿Ahora si hablas? Pensé que te habías ido de vacaciones.

Ojalá.

Como ya es costumbre subo por el árbol junto a mi balcón. Reviso que todo esté en su lugar y activo mi sistema de seguridad.

Me pongo un simple piyama y me acuesto a dormir esperando no tener ninguna visión, sueño o cosa extraña que no me deje dormir, porque eso sería el colmo.

¡*¡*¡*¡*¡*¡*¡*(...)*¡*¡*¡*¡*¡*¡*¡

Estaba en mi última clase.

¡Por fin!

Por suerte no tuve ninguna pesadilla o escenario extraño en todo el día. Al terminar la última clase tenía que ir a empacar para el viaje de mañana.

Teníamos solo el fin de semana para completar la misión, por lo que partiríamos en punto de las cinco de la mañana en uno de los jets de la mansión.

Nos vamos a reunir en la tarde en mi casa para planear todo minuciosamente.

Por suerte en pocos minutos suena el timbre anunciando el final del día escolar.

En el pasillo me topo con varias miradas como de costumbre.

Cuando estoy en el estacionamiento veo a lo lejos a la chica que ayudé el otro día, no recuerdo cuál era su nombre.

Nicole, tarada con memoria de Dori.

¿Es necesario insultarme?

Por eso vivo.

Que chistosita.

Nicole está llorando desconsoladamente sentada en una rama de un árbol. Se ve muy triste.

No podemos dejarla así.

Ya sé, pero no soy buena consolando.

Solo trata de hacerla sentir mejor.

ARCOIRIS SANGRIENTODonde viven las historias. Descúbrelo ahora