Es viernes en la noche y el Novoselic está tan lleno como siempre. Ha pasado poco más de un mes y mi cuerpo y espíritu aún no se acostumbra a tanta dicha. Ahora que mi mente y mis sentidos no son solo míos, el placer que experimento mientras estoy durmiendo o tocando con la banda se multiplica por tres.
Mi cuerpo se aligera al tocar el saxofón, es como si caminara sobre nubes. Los comensales no tienen rostro, son figuras borrosas. A medida que avanza la canción los veo desaparecer y solo somos la banda y yo. Miro a Arabella, quien se echa aire con el abanico a la altura de la nariz. El agua coloreada de azul que hay en su copa resalta sus ojos bicolor. Es preciosa.
Levi se ve tan relajado como yo. Toca el bajo con lentitud, como si fuera mi cuerpo. Hay una chispa obscena en su lenguaje corporal que me vuelve loco. Solo alguien como él podría mantener intacta su elegancia a pesar de tener esa mirada depredadora. Mi corazón late más fuerte, tengo que controlarme. De pronto me pregunto si transmito este deleite a los amantes que nos escuchan en sus mesas, si sus ansias aumentan de golpe y nace en ellos el impulso de hacer el amor sobre las mesas.
Ten por seguro que sí, dice la voz de Arabella en mi interior.
La canción termina y lentamente vuelven a aparecer todos los presentes; la realidad es un lienzo que se pinta en cuestión de segundos y a veces debo parpadear varias veces para salir del hechizo.
Mis amigos y yo vamos al Red Lion después del trabajo. Siempre me ha gustado ir ahí, pero esta noche la experiencia es aún mejor: veo los colores de las luces más nítidos y dejo que la risa de los demás me contagie. Ocupamos la mesa de siempre y damos nuestras opiniones sobre los planes que tiene Alfred para la banda. El Novoselic es más popular gracias a Arabella, pero él no nos resta nuestros méritos y sabe que también tuvimos mucho que ver. La semana antepasada nos concedió un aumento (el cual le solicitó Vera) y el próximo mes un fotógrafo profesional vendrá a retratarnos para la página web del restaurante. También apareceríamos en una revista local de viajes y estilo de vida.
—Solo es cuestión de tiempo para convertirnos en celebridades—sonríe Dorian—. Tenemos carisma. Mucho carisma.
Giro los ojos.
—Hablen por ustedes—respondo. Vera me da un codazo.
—Oh, cállate. Últimamente eres el galán del Novoselic, le estás quitando su puesto a Levi.
Levi finge enjugarse una lágrima.
—¿De qué están hablando?—digo.
—Las meseras dicen que te has vuelto muy sexy—responde Vera—. Hay algo distinto en ti, en el buen sentido.
—¿Eso crees?
—Sí. Creo que Arabella te dio sus dones.
Dorian voltea a verla.
—¿Qué?
Contengo la risa.
—No, de nada—respondo—. Creo que si me veo distinto es porque me ha ido muy bien últimamente.
—A mí también—responde Levi, dejando su botella de cerveza vacía sobre la mesa. Me mira fijamente a los ojos y sonríe—. Estoy saliendo con alguien.
—Tú siempre estás saliendo con alguien—responde Dorian.
—Sí, pero ahora voy en serio. Esto va a durar.
Siento el rostro caliente. De seguro luzco como una fresa. Levi me toma la mano sobre la mesa y me da un beso en el dorso. Dorian y Vera nos ven con los ojos muy abiertos.
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Arabella
Historia CortaJack Lovelace es el saxofonista de una banda de jazz que toca en un prestigioso restaurante. Levi, el bajista, es su mejor amigo y la única persona por la que ha sentido algo parecido al amor. A pesar de quererse tanto siempre hay cierta distancia e...
