Acerca de una novela llamada "Arabella"

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La primera vez que escuché el singular nombre Arabella fue por la canción homónima de Arctic Monkeys. Mi prima Steph me mostró el álbum AM y fue una de las canciones que más llamó mi atención, sobre todo por las líneas:

She's got a Barbarella silver swimsuit
And when she needs to shelter from reality
She takes a dip in my daydreams

"cuando ella necesita refugiarse de la realidad, se zambulle en mis sueños", ¿eh? Fascinante. Me hizo recordar a la protagonista de mi primera novela sobre sirenas, Marina, quien creaba mundos maravillosos para su amado Gustavo, un humano, cada que ellos hacían el amor. Ese paisaje surrealista era un escape para ambos.

Arabella estaba planeada desde hace mucho tiempo, incluso desde antes que Dalia. Mi idea era crear una serie de cuentos independientes cuyo titulo sería este, y la historia de Arabella trataría de una madre contándole a sus hijos por qué su padre enloqueció y se suicidó. ¿La causa? Arabella, una sirena que trabajaba en un elegante bar donde él tocaba el piano. Estaba muy entusiasmada con la idea, pero esa sensación se fue casi tan rápido como llegó. Al final terminé desechando esta idea y muchas otras, y la colección de relatos terminó llamándose El príncipe caníbal.

Los meses transcurrieron y llegaron las vacaciones de invierno. Los primeros días fueron muy frustrantes para mí porque estaba pasando por un tremendo bloqueo creativo; todas las madrugadas me preparaba mi café negro, me sentaba con la laptop en frente y no salía absolutamente nada. Mi cabeza estaba hueca. Por si fuera poco el cumpleaños de Sel, una de mis mejores amigas, estaba cerca y yo quería regalarle una novela. Ella me da preciosas piezas de arte cada cumpleaños y esto es lo único que sé hacer bien, ¿por qué mi mente no trabajaba ni siquiera con esa presión?

Molesta conmigo misma, llené las horas de ocio viendo Clarovideo (¿quién te conoce, Netflix? Ja, ja) y entonces devoré en dos días y medio las dos temporadas enteras de Siren, una serie sobre una sirena llamada Ryn que sube a tierra en busca de su hermana. Ahí conoce a Ben y a Maddie, una pareja de biólogos marinos que no dudan en ayudarla.

Cuando vi los primeros capítulos supuse que al avanzar la trama Ben iba a dejar a Maddie para tener un romance con Ryn pero OH CIELOS, vaya que me equivoqué: en Siren se desarrolló una relación poliamorosa muy bien construida. Ben, Ryn y Maddie se convirtieron en una de las relaciones más románticas, balanceadas y saludables que había visto en una serie a pesar de ser tan inusual. Y digo, yo no practicaría el poliamor en la vida real, pero desde incluso antes de ver Siren yo tenía cierto interés en el poliamor en la ficción y quería escribir sobre eso alguna vez. Siren me sacó de mi bloqueo creativo y, después de terminarla, me senté y escribí de una sola sentada las primeras doce páginas de Arabella. No había planeado gran cosa de antemano, todo salió con asombrosa facilidad. Al editarlo cambié una que otra cosa (por ejemplo Levi antes se llama Kyle) y, muy satisfecha, la regalé a Sel, quien la leyó antes que nadie.

Yo no me considero una escritora de fantasía. Siempre he dicho que mi "especialidad" son las novelas románticas contemporáneas y realistas. Pero de vez en cuando gusto de escribir romance fantástico para retarme a mí misma. Algo que he notado es que cada que escribo una novela de romance fantástico siempre doy énfasis a las conexiones entre los personajes (un ejemplo de eso serían Beryl y Edgar de Corpseland y la propia Marina y Gus de Así persiste el océano). La idea de estar unido a alguien de mente y espíritu me fascina. Ya no son solo dos personas, sino una sola, en todos los sentidos.

Estoy muy satisfecha con la manera en la que desarrollé la relación entre Arabella, Jack y Levi. Si bien se lleva a cabo en el mismo universo que mis otras dos novelas de sirenas, es totalmente distinta. Esta dinámica de relación me encanta.

A diferencia de con mis otras dos obras, Arabella se escribió casi en su totalidad en el ordenador. Por lo regular escribo primero en libreta y luego transcribo, pero eso no pasó mas que con unas cinco páginas que escribí en la cafetería de la escuela mientras, discretamente, miraba a mi lindo profesor de Globalización beber café desde cinco o seis mesas de distancia (¡espero no se haya dado cuenta! ¡Gracias por la inspiración, profe!)

El final lo tenía planeado desde el principio, era casi el mismo que este, pero la diferencia era que no solo Arabella iba a morir, sino también Jack y Levi, un triple suicidio. Conforme avancé la historia ese final ya no me convenció, así que cuando me reuní con mi mejor amigo Rafa discutimos sobre la trama y él me ayudó a despejarme y considerar otras opciones: el resultado fue que Arabella muriera a media novela y tanto Levi como Jack lidiaran con su muerte. Ese sería el segundo punto de quiebre, la segunda vez que se separarían. La primera, por supuesto, fue la masacre en la preparatoria Highmore. Estaba muy segura con ese final, no obstante, volví a cambiarlo una tercera vez y es este que ustedes conocen. ¿Por qué? Porque creo que contradecía todo lo que he construido con ellos tres. Su amor es inmortal. Las almas de Jack, Levi y Arabella nunca podrían volver a separarse.

Quiero agradecer primero a Sel, por ser la primera en leerlo y, como siempre, por el artwork del final (¿no les parece divino?). Tu tiempo es muy valioso para mi y aprecio todos y cada uno de los comentarios positivos que me has dado, ¡me impulsas a crecer, preciosa!

También a Rafa, quien escuchó toda mi perorata y me ayudó a aclarar mi mente. ¡Extraño nuestras charlas con café y conchas rellenas!

Mil, MIL GRACIAS a cada uno de los lectores quienes, al igual que los protagonistas, dieron un salto del acantilado y se sumergieron en el océano.

¡Espero traerles otra sirena pronto!

XOXO, Aria Veil

 XOXO, Aria Veil

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