CAPITULO 15: SAM

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PPOV CAMILA

Eran ya las 7 de la noche y yo seguía dándole vueltas a lo que pasó en la biblioteca, llegando a la conclusión de no entender nada. Puede ser absurdo, pero es cómo si realmente conociera a la persona que escribe esas cosas, no estoy segura de quién podría ser, pero en definitiva no es Shawn, después de lo ocurrido en la cita no hemos hablado más de la cuenta, sólo viene a dejar a Mía, o salen ellos al parque, pero yo no voy. Además, él no podría tener acceso a la escuela y entrar como si nada.

No tengo idea de cómo es que una carta tuviera tanto impacto en mí, no es la primera vez que recibo cartas de ese tipo, pero todo empezó a suceder en la escuela. Tocaron una fibra en mí que no tenía idea que podían tocar, debo aceptar que me gustaba recibir esas cartas, quién las escribe sabe que me gusta leer, a qué hora voy a biblioteca y de alguna forma sabe cómo me siento, esto al principio me daba miedo, pero acepté que alguien se da cuenta de mis estados de ánimo. Descarté la idea de que pudieran ser para alguien más o que a alguien se le haya olvidado una tarea porque eran muy específicos en esas cartas. Pero olvidé por un momento eso y me dediqué a disfrutar de la melodía que empezaba a sonar en la radio.

Estaba haciendo la cena y empecé a bailar.

- ¿Qué haces mami? –Mía me miraba con curiosidad- Parece que te estás electrocutando.

-Oh, estaba haciendo la cena, adivina que estoy haciendo... te daré una pista. Es algo que te gusta mucho.

-Ammm... ¿pastelillos?

–No, en realidad estoy haciendo pasta –empezó a aplaudir en señal de alegría y sonreí-

- ¿Papi vendrá? -mi expresión cambio totalmente y mi alegría se transformó en antipatía-.

-No, tiene mucho trabajo –mentí, no quería verlo, seguía un poco molesta-.

Estaba terminando de cocinar cuando sonó el timbre.

-Mía, ¿puedes abrir por favor? -después de unos momentos escuché – ¡Tía!- y era Dinah, la había invitado a cenar –Changuito ¿Cómo estás?

–Bien, pero mis papás están raros –algo le decía en "secreto" a Dinah, lo supe porque salí de la cocina y las vi, así que mi amiga prefirió cambiar de tema -¿Qué te parece si vas a tu cuarto por algunos juguetes y después jugamos?

-Está bien -y salió corriendo a su habitación-.

-Hola señora Cabello –saludó mientras se acercaba para darme un beso en la mejilla y un abrazo-.

-Hola señora Hansen -correspondí el saludo-.

- ¿Por qué dice la niña que están raros Shawn y tú? ¿Cómo les fue en la cita? –tomó asiento en la barra de la cocina y agarró una manzana-

-Pues no fue como esperaba -me senté a un lado suyo- al principio todo marchó de maravilla. Me invitó a un restaurante bastante ostentoso, a decir verdad, no me desagrado, pero esperaba algo menos... elegante. Hablamos todo el rato y nos llevaron una botella de vino. No tenía idea de lo que haríamos después, pero Shawn parecía emocionado y tomo de más, me preguntó si quería ir a caminar y le dije que sí, pagamos la cuenta y -me interrumpió-.

- ¿"Pagamos"? ¿es enserio que tuviste que pagar? -dijo incrédula-.

-Bueno... sí, pero porqué el no completaba –traté de justificarlo– pedimos de comer muchas cosas y la botella no era barata.

–Se supone que te invitó a comer y ¿tuviste que pagar?

-Sabes que no me molesta compartir la cuenta, tengo la posibilidad de hacerlo y está bien-.

CARTAS INCONTABLES (Camren)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora