CAPITULO 39: NÚMERO DESCONOCIDO

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POV CAMILA

Tenía los ojos abiertos de par en par, me tomó por sorpresa ese beso pero no me quité y le correspondí poco a poco para finalmente cerrar los ojos. Sus labios eran sumamente suaves, dulces y húmedos. Nunca había probado unos labios así, podría decir que era un beso con cariño y pasión, movía los labios con mucha delicadeza y al mismo tiempo con mucha sensualidad y eso despertó algo en mí que no sabría describirlo.

Simplemente nos dejamos llevar por el momento y posó su mano en mi cara con mucho cuidado tomando mi mejilla con dulzor, trató de profundizar el beso y acepte gustosamente. Parecía que nuestras bocas se conocían de toda la vida, se reconocieron enseguida e iniciaron una danza al ritmo de nuestras palpitaciones erráticas, sentía como la sangre corría por mis venas, y como el calor en las mejillas se tornaba cada vez más intenso y no precisamente por el calor. Nos tuvimos que separar por falta de aire, pero estoy segura que de no ser por eso hubiéramos seguido absortas a todo lo que nos rodeaba y nuestras lenguas seguirían juntándose para formar una sola, nos despegamos y cada una tenía una sonrisa boba en su rostro esperando que alguna de las dos dijera algo para romper con el entorno un tanto peculiar en el que nos encontrábamos.

-Gracias, muchas gracias señorita Camila- recargo su frente con la mía y seguíamos con los ojos cerrados - pero por favor dígame que sintió algo –abrí los ojos e instintivamente ella también, me miró intensamente y juro por dios que esos ojos tenían un color tan diferente a los demás. En estos momentos eran de un verde oscuro con destellos amarillos pero con un brillo que no había visto antes.

-No entiendo que me pasa –puse mi mano encima de la suya que con anterioridad había colocado en mi mejilla y que seguía en la misma posición- Pero sé que esto no traerá nada bueno.

El teléfono de Lauren empezó a sonar y tuvo que tomar la llamada.

-Hola –dijo sin ánimo de contestar- oh si, perdón pero es que se tardaron en traer la comida, ya voy para allá, si... ajá, no, no se me olvidó. No te preocupes, ya voy –y colgó-

-Era Keana ¿Verdad? –Pregunté sin querer saber la respuesta, pues sabía que era ella- anda, ve con ella. Ya tendremos tiempo para platicar –dije sin ánimos, pero comprendía que cada una tenía cosas pendientes-

-De verdad –me tomó las manos- esto es enserio y no estoy jugando, si este fue mi primer y último beso con usted lo entenderé. Discúlpeme por tal atrevimiento, pero no lo pude controlar.

-Es hora de que te vayas, hablaremos después ¿sí? –le acaricié la mejilla con cariño- y por favor, no le digas a nadie.

Vi la expresión en su rostro y pudo haber sido de decepción pero igual acepto sin rechistar mi petición.

-Está bien, puede confiar en que no le diré a nadie –me enseño su mano a modo de promesa- lo juró.

Le sonreí y nos despedimos con un beso en la mejilla, vi cómo se alejaba y la tela de su vestido era movida por el viendo, la observe hasta que desaparecía de mi vista, no sin antes voltear para regalarme una mirada de felicidad y complicidad. Después de que Lauren se fue, llegó Dinah con Mía para contarme porque terminaron con la ropa mojada por estar jugando en el baño, escuchaba su anécdota pero solo podía pensar en una cosa: lo que acaba de pasar.

POV LAUREN

Estábamos en un pequeño helipuerto para tirarnos del paracaídas, donde después nos llevarían a un lugar dónde pudiéramos aterrizar sin ninguna complicación al momento de caer a tierra. La realidad es que nos estaban explicando el seguimiento que tendríamos que hacer al momento de estar arriba, me alegraba saber que no estaría sola, pues un profesional estaría conmigo en todo momento porque no presté demasiada atención, solo podía pensar en una cosa y era mi beso con la señorita Cabello. No lo podía creer todavía y esto parecía un sueño, no imaginé que un simple beso me hiciera ver mil estrellas y constelaciones.

CARTAS INCONTABLES (Camren)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora