Laughing Jack
Sus grises y confundidos ojos me atraparon, desbordantes de inocencia, de belleza. No sé qué era lo que sentía por ella, pero se estaba volviendo algo peligroso. Peligroso para mí, para ella, y para el equilibrio del universo.
—No te entiendo, Jack —su dulce voz llenó la habitación.
—Yo soy peligroso para ti, Chrystalle, mierda, entiéndelo. Yo quería asesinarte, torturarte, descuartizarte. Ahora lo único que quiero es amarte. Pero no puedo. Y ¿sabes qué es lo peligroso? Que en realidad pensé que no podía, pero sí puedo amarte, porque ya lo hago. Pero no me es permitido hacerlo, no puedo, no debo hacerlo. Soy una entidad cósmica malvada, Chrystalle. Necesito que entiendas eso. No soy humano —suspiré, recordando con melancolía mi anterior vida, en la que era un humano—, por lo tanto no debería tener sentimientos de humanos.
Un abrumador silencio se creó, después de eso, sentí su cálido tacto en mi mejilla, mientras me veía y sonreía, una sonrisa que me hacía creer que todo estaría bien, aunque no fuese así.
—No sé cómo esperas que logre asimilar toda esa información —comentó, riendo melodiosamente—. Pero no me importa que no seas humano. El amor no se condiciona, ni siquiera se elige. No elegí enamorarme de la persona que pudo haber acabado con mi vida, simplemente pasó. No me importa que no seas humano, ¿qué tiene de malo? No tienes que ser un humano para que sienta lo que siento por ti.
Una pequeña sonrisa se asomó por mi rostro.
—Sí hay problema. Yo no soy de esta dimensión. Provengo de otra, una más oscura que esta. Y para que haya un equilibrio entre todas las dimensiones, y el mundo no vaya a colapsar, no literalmente, antes tiene que haber un equilibrio en cada dimensión. En mi dimensión, en la que únicamente hay entidades malvadas como yo, que nos dedicamos a aportar emociones negativas en los humanos, como la ira, la desolación, la envidia, la pereza y el egocentrismo, para mantener el equilibrio, tenemos que seguir aportando nuestros "oscuros regalos" a los humanos. Si dejamos de hacer eso, nuestra dimensión se desequilibrará, y si mi dimensión se desequilibra, la tuya también lo hará. Y eso, se pondrá muy, muy feo.
Al ver que Chrystalle no tenía intención alguna de hablar, proseguí con mi relato, dispuesto a que pudiese entender un poco mejor la situación.
—Las entidades como yo, aunque seamos malvadas, es claro que también tenemos sentimientos. Nuestras acciones están impulsadas por nuestros sentimientos, así como ustedes, los humanos. Para nosotros, sentirnos bien, estar en equilibrio con nosotros mismos, sería para ustedes lo contrario, ya que a nosotros nos impulsan los sentimientos que ustedes consideran negativos, como la tristeza o el enojo. Eso es lo que me hace más fuerte, y me hace poder cumplir con mi trabajo de esparcir esos sentimientos a los humanos. En pocas palabras, yo le doy a los humanos lo que siento. Y todas esas entidades hacen lo mismo que yo.
—Podemos cambiar eso, Jack —una sonrisa se asomó por su rostro, mientras relamía sus labios color cereza, jugosos, apetitosos—. Podemos crear buenas memorias juntos, puedo hacerte feliz. Quiero quitarte ese dolor, no quiero que sufras más...
—Cariño —la interrumpí, poniéndole una garra en sus labios, para hacerla callar—. No lo has entendido bien. No me siento mal. Para mí, el estar feliz es lo que para ti sería estar triste. El enojo, la ira, la tristeza, la envidia, todas ellas, me hacen más fuerte, son mi pan de cada día. No puedo sentir algo que no sea eso, y creí que no podía. Hasta ahora. Te amo, en serio lo hago. Pero eso está mal, no puedo amarte, mierda, Chrystalle. No puedo. Es un sentimiento que en mi dimensión no debería existir, pero que yo, inevitablemente, siento. Y si este sentimiento por ti crece más, crearé un desequilibrio en mi dimensión. Crearé una paradoja. Y no puedo hacer eso, es demasiado peligroso, no sólo para nosotros, para la humanidad. Para mi dimensión, para todas las dimensiones. No podemos estar juntos.
Los ojos de Chrystalle comenzaron a aguarse, miré a otro lado, antes no hubiera reaccionado ante su dolor, inclusive, me hubiese alimentado y empoderado gracias a su dolor, pero ahora, que ella sufriera, me hacía sentir más débil. Eso no estaba bien.
—Pero tú acabas de llegar, no puedes dejarme, irte como si nada —habló temblorosamente, mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla—. Eres un imbécil, Jack. Me hubieras matado, me hubieras enterrado tus putas garras, en vez de hacerme esto. Incluso eso hubiese dolido menos que esto. Vete a la mierda por dejarme, vete a la mierda por ser tú, vete a la mierda por no ser de esta dimensión, y vete a la mierda por amarme y hacer que te ame —soltó rápidamente, con su voz rota. Mientras me señalaba acusatoriamente y seguía hablando— Tú me metiste aquí, ahora al menos llévame a otro lado que conozca.
Sus lagrimas caían violentamente por sus mejillas, traté de acariciar una de ellas, pero ella se apartó de mí violentamente.
—No me toques, sácame de aquí —miró el suelo, jugando nerviosamente con sus dedos—, por favor.
—Antes de que te vayas —la miré, directamente, sin apartar mis ojos de los de ella—, eres la única razón por la que ahora amo esta dimensión. Llevaba miles de años repartiendo emociones negativas a los humanos de esta dimensión, y era la dimensión que más me hostigaba. La odiaba. Pero ahora, es la que más amo. Gracias a ti. Y nadie, había podido lograr que amara algo. Ni a alguien. Y ahora, amo a una dimensión y a una mujer que vive en la misma dimensión —sonreí, mientras veía una de mis garras, antes de arrancarla de mi dedo rápidamente, haciendo que soltara un gemido por el dolor, mientras ignoraba el líquido negro, mi sangre, que salía del dedo. Le extendí mi garra a Chrystalle, y su mano temblorosa aceptó la garra, mientras me veía con confusión en el rostro.
—Es mi garra. Siempre tendrás una parte de mí, en donde estés, a donde quiera que vayas, claro está, si es que la llevas junto contigo —hice una pausa, y traté de ofrecerle una de mis mejores sonrisas—. Esa garra contiene una pequeña porción de mi energía, si algún día quieres que te encuentre, es cuestión de sostener mi garra entre tus manos, y pensar en mí y en la razón por la que quieras verme. Es todo. Adiós, Chrystalle —acaricié una de sus mejillas, mientras sus llorosos ojos, me veían, y se cristalizaban aún más.
—Por favor, Jack, dame un beso antes de que te vayas...
Aparté mis manos de su angelical rostro, y negué con firmeza, mientras caminaba alejándome de ella.
—Si te beso una vez más, jamás podré acostumbrarme a dejar de hacerlo.
Antes de irme, la miré, y grabé su rostro en mi mente, sus ojos cristalizados, sus rojos y brillantes labios, sus uñas mordidas por la ansiedad que le provocaba la situación. Todo eso y más estaría siempre presente en mi mente.
Salí de aquella habitación después de haberla teletransportado a su hogar, volviendo a mi dimensión de procedencia, encontrándome con una de las entidades más poderosas de aquí, Zalgo.
—Has tardado décadas en volver, amigo. ¿En dónde estabas? —preguntó, palmeando mi espalda, mientras servía dos tragos y me extendía uno, el cual acepté, gustoso.
—En la Tierra.
—Ah, los humanos. Hacen de las dimensiones más... —hizo una pausa, para beber un trago de la bebida y sentarse a mi lado— difíciles.
—Así es, Zalgo.
—Te tardaste tanto, que no me lo vas a creer, pero —dejó su bebida en una mesita que se encontraba allí—, nos hemos debilitado, Jack. Nuestra dimensión está perdiendo poder. Algo anda mal.
—¿A qué te refieres?
—Nos hemos debilitado. O mejor dicho, alguien nos ha debilitado. Alguien no está haciendo bien su trabajo, y eso nos está afectando a todos... Debo encontrar al culpable. Y matarlo —volvió a agarrar su vaso, e hizo un brindis, chocando nuestros vasos, mientras sus ojos se volvían rojos, mostrando la furia y el caos que se había desatado.
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Activity X |Laughing Jack|
FanfikceHasta que miré mi reflejo en su cuchillo, supe que esa cosa era tan real como la muerte. Tan real como ese nuevo sentimiento hacia él que brotó desde la profundidad de mi corazón. Nunca acato las órdenes de mis sentimientos. Nunca me enamoré de alg...
