Shawn entró caminando en la sala de estar, buscando a los otros. Por la primera vez en un más tiempo que él podía recordar, había dormido hasta después del amanecer. Había bromeado diciendo que Andrea lo extenuaba, pero era la verdad. Sonrió abiertamente y flexiono sus músculos cansados. Un hombre solo podía soñar con aquella clase de fatiga. Entró en la cocina, esperando encontrar a allí a todo el mundo, Sin embargo, Raul estaba solo.
—Buenos días.-saludo Raul, mientras servía café.
—¿Dónde están Peter y Andrea?.
—En el granero
Shawn se recostó en la mesa.
—¿En el granero? ¿Van a montar? Tenemos que ponernos en marcha
Los labios de Raul se curvaron en una sonrisa divertida.
—Le está dando clases de autodefensa
—¿Hum?
Raul se encogió de hombros.
—Están allí como una hora
Shawn gruñó
—Peter debe estar sintiéndose mejor
Raul explicó
—Andrea se levantó ayer por la noche, después que Peter se fue a su cuarto. Cuando me levanté esta mañana, estaban durmiendo tan apretados que no se podía saber dónde terminaba uno y comenzaba el otro. Peter está más en paz desde que yo recuerde haberlo visto
Shawn sintió que su corazón se iluminaba con aquel anunció. Quizá Andrea conseguiría de destruir los demonios del alma de Peter. Dios sabía que los temía desde hace mucho tiempo.
Él se inclinó, cruzando los brazos. Era un milagro. Para todos ellos.
—Ella es increíble.-dijo Raul.
Shawn levantó los ojos y supo que Raul había leído sus pensamientos, sobre Andrea. Asintió.
—Sí, lo es. No puedo creer que la hayamos encontrado.
Él no podía describir la sensación de temor. Sabía que sus hermanos abrigaban dudas sobre si hallarían a la mujer que los completaría, pero él siempre supo que así seria. Sentía eso. Pero, no sabía cuándo ni como
—Espero que Robert pueda obtener los papeles del testamento de Andrea tan rápidamente como lo espera.-habló Raul más fuerte. — Necesitamos ser cuidadosos, Shawn. Yo no veo a su padrastro dispuesto a alejarse tan fácilmente si sabe que ella lo puede destruir.
Shawn movió la cabeza, un nudo de preocupación creció en su estómago.
—Pensé lo mismo.
La puerta de la cocina se abrió y Andrea entró sonriendo, con Peter detrás de ella. Shawn percibió la serenidad de sus rostros. En sus ojos no había ningún tormento, ninguna oscuridad. Peter parecía feliz.
Andrea lo miró, y Raul sonrió de oreja a oreja, luego ella se lanzó en los brazos de Shawn. Él se sorprendió, y acarició su espalda, hasta que ella se río.
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Los Trillizos Mendes
Hayran Kurgu-Es una completa locura.-Dije al borde de desmayarme. -Es nuestra locura.-Dijo Peter. -Serás de nosotros.-Shawn sonrió. -Para siempre.-Raúl Me abrazo.
