Peter tocó un mechón del ligero pelo marrón de Andrea mientras esta dormía. La espalda estaba anidada contra su pecho, el trasero contra su ingle.
Dejó que su mano se deslizara desde el pelo hasta el hombro, luego por su costado hasta el hinchado vientre. Bajo sus dedos, el bebé se movió, y su pecho se tensó con la violenta satisfacción que lo inundó.
Ella se removió inquieta y apartó la mano, no queriendo perturbar su sueño. Se cansaba fácilmente estos días, con el bebé saliendo de cuantas en dos cortas semanas desde ahora.
Con desgana, presionó un beso en su cabeza y salió cuidadosamente de la cama. Se vistió y fue en busca de sus hermanos.
Encontró a Raul y Shawn en la cocina desayunando. Alzaron la mirada cuando Peter entró, sus miradas interrogantes.
—¿Andrea todavía duerme?. —preguntó Raul.
Peter cabeceó.
—Ni siquiera se ha movido cuando salí de la cama.
—Últimamente ha estado terriblemente cansada. —Shawn habló más alto, la preocupación teñía su voz.
—Quería hablar con ustedes mientras duerme. —dijo Peter mientras Raul tomaba asiento en la barra junto a sus hermanos.
La frente de Raul se arrugó.
—¿Es algo malo?
—No. Solo me preguntaba si no deberíamos llevar a Andrea a Denver antes de que salga de cuentas. Estaba pensando en por lo menos dos semanas. No me gusta la idea de que se ponga de parto antes y nos quedemos atascados en la montaña.
—Creo que es una buena idea -dijo Shawn. — La idea de que se ponga de parto me asusta a muerte.
Raul cabeceó su acuerdo.
—Si quieres puedo llamar y reservar un piso.
—Hazlo. —dijo Peter. — Haré los arreglos con Riley, para que cuide de los caballos mientras estemos fuera.
Un ligero sonido de arrastrar los pies, hizo que Peter y los otros se dieran la vuelta. Andrea estaba de pie en la puerta, el pelo desaliñado y con oscuros círculos bajo los ojos.
—Buenos días. —murmuró, mientras entraba.
Se deslizó entre los brazos de Peter y alzó la cara por un beso. El cubrió la boca, gozando del sabor de sus dulces labios. Después de un momento, se liberó de sus brazos y se giró hacia Shawn. Este la apretó entre sus brazos y la abrazó fuerte, su mano bajando tiernamente para acunar su vientre.
—Buenos días. —murmuró él mientras le daba un beso suave.
Descansó un momento en los brazos de Shawn, antes de ir hacia Raul.
—¿Cómo te sientes, muñeca?. —preguntó Raul, mientras deslizaba los brazos a su alrededor.
—Cansada. —admitió. — El pequeño tiene los días y las noches un poco mezcladas y tengo miedo.
—Mantén el ritmo. —dijo Raul dijo compasivo. — Siéntate y te haré algo de comer.
Ella sacudió la cabeza.
—No tengo hambre. Aunque... tomaría algo de zumo y me sentaría en el porche delantero durante un rato.
Peter cambió miradas preocupadas con sus hermanos, mientras ella se dirigía a la nevera para servirse un vaso de zumo. Salió de la cocina andando como un pato y pocos segundos más tarde, oyeron que la puerta principal se abría y se cerraba.
—Reserva ese piso.—dijo Peter sombrío.—Nos iremos después de su siguiente reconocimiento con la partera.
Andrea dio un paso fuera de la puerta principal y cerró los ojos, mientras la brisa fresca de septiembre soplaba sobre su cara.
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Los Trillizos Mendes
Fanfiction-Es una completa locura.-Dije al borde de desmayarme. -Es nuestra locura.-Dijo Peter. -Serás de nosotros.-Shawn sonrió. -Para siempre.-Raúl Me abrazo.
