Capitulo 31

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Andrea miró fijamente el techo, sus pensamientos vueltos un caos. Peter, Raul y Shawn estaban dormidos. Le parecía que estaban tan incómodos como en el infierno, pero no quería hacer nada que pudiera despertarlos.

La culpa pesaba como una tonelada en su pecho. Cada vez que cerraba los ojos, veía a Shawn cayendo de nuevo. Su peor temor había sido el peligro que estaba atrayendo hacia los hermanos. Un miedo que ahora se justificó.

Era hora de tomar una decisión, para evitar que algo malo volviera a suceder a Peter, Raul o Shawn. Especialmente a Shawn. ¡Les amaba tanto! La idea de perder a alguno de ellos, creaba un dolor insoportable en su corazón.

Lanzó una mirada a Peter, a pocos pasos de distancia. Su móvil estaba en la mesita de noche cerca de su cama. Lo observó fijamente por un largo momento, y luego lo alcanzó sigilosamente.

Sabía que Camila había sido la última en llamar, por lo que su número debía estar guardado. Andrea abrió despacio el teléfono y presionó los botones para buscar la última llamada recibida. Y entonces llamó.

Algunos segundos más tarde, oía la voz de Camila, filtrada por la línea.

—¿Camila? Soy... soy Andrea Carter.-dijo con voz más fuerte.

Hubo una pausa larga.

—¿Qué puedo hacer por usted, Sra. Carter?

Andrea respiró profundamente y echó un vistazo para tener la certeza de que no había despertado a los hombres.

—Necesito que contacte con el fiscal de distrito de San Francisco.-pidió en casi un murmullo.

Otra pausa larga.

—¿Peter sabe que me está llamando?.-preguntó Camila.

—No, y quiero mantenerlo así.-Andrea declaró con firmeza. —Mira, Camila... Sé que no te agrado, pero también sé que le interesan Los trillizos. ¿Quiere que les suceda lo mismo que a Shawn? Tengo que hacer lo que pueda para mantenerlo a salvo. Para mantener a todos a salvo.

—¿Qué quiere que le diga al fiscal?

—Dígale que tengo información sobre Vicent Carter, que podría interesarle mucho. Dígale donde encontrarme. No voy a discutirlo por teléfono. Tiene que ser personalmente.

—¿Está segura de estar tomando una decisión correcta?.-preguntó Camila.

Si Andrea no conociera los hechos, juraría que había preocupación real en la voz de la otra mujer.

—Es mi única opción. Yo no puedo dejar que ellos mueran por mi culpa.

El silencio cayó sobre las dos mujeres. Finalmente, Camila dijo.

—Está bien, haré esa llamada.

—Gracias.-le agradeció suavemente Andrea.

Cerró el teléfono y lo puso cuidadosamente en su lugar. Entonces se hundió en las almohadas, exhausta por el esfuerzo que había hecho.

Dos días más tarde, llegó el fiscal, con dos oficiales de patrulla, flanqueándolo. Entraron en el cuarto de Andrea, despertando la reacción inmediata de los hermanos.

El miedo apretó el pecho de Andrea, hasta obligarla a luchar por la respiración. Sabía quién era él y por qué estaba allí.

—¿Qué demonios está ocurriendo?.-exigió Peter, cuando el fiscal entró en el cuarto, irguiéndose en toda su estatura.

Raul y Shawn también se levantaron. Una pesada tensión nubló el cuarto, tan espesa que podría ser cortada con cuchillo.

—Calma, hijo. Me llamo David Masterson. Soy el fiscal de distrito de San Francisco.

Los Trillizos MendesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora