Capítulo: 6. Zafiro

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Jiang Cheng tomó el camino que iba a la habitación de Lan Xichen y vió a los cxultivadores que hacían de centinelas dirigiéndose hacia allí, posiblemente alertados por el sonido que salía del lugar. Los detuvo y les indicó que esperaran afuera, que él se encargaría de revisar la situación. Los cultivadores acataron la orden de su líder.

Cuando se acercó al lugar, pudo captar que los ruidos producidos dentro de la habitación no se trataban de nada más que la voz angustiada y algunos gritos de Lan Xichen, quien debería estar dormido en esos momentos.

Por un momento imaginó lo peor, por lo que comenzó a llamar a la puerta, pero al no obtener respuesta la tuvo que forzar, completamente preocupado por la situación. Al ingresar pudo percibir que la energía espiritual de Lan Xichen estaba caótica y escapaba de su cuerpo de manera intermitente, el ambiente era muy sofocante, si hubiese permitido que sus discípulos y cultivadores ingresaran, iban a terminar afectados por el sentimiento de ser aplastados y sofocados, él pudo resistir gracias a su nivel de cultivo, la energía espiritual iba filtrándose por toda la habitación, mientras el hombre seguía completamente dormido.

Aquella situación comenzó a preocuparlo, pues si no lograba despertarlo o calmarlo esto podría desencadenar una desviación de qí y si eso ocurría dentro de las instalaciones de su secta, no podría librarse facilmente de ser acusado de haberlo provocado. 

Tomó la decisión de bajar a Sandu sobre la mesa de té y aproximarse al área de dormitorio, comenzando a llamarlo con insistencia de pie al lado de su cama, pero éste no respondía, no podía faltarle el respeto a un líder de secta sacudiéndolo o dándole un golpe en la cara, aunque ganas no le faltaba, pero hasta él conocía sus límites, la única respuesta que dejaba escapar aquel hombre dormido eran balbuceos , algunas palabras eran claras y otras no, lo que pudo percibir eran palabras como "¡Da-Ge!, ¡mírame, perdóname!".

Al escuchar esto no pudo evitar fruncir el ceño, preguntándose cuánto tiempo este hombre seguirá sufriendo por la muerte de sus hermanos jurados, quienes, a su punto de vista, no merecían tanto sufrimiento de parte de Lan Xichen.

Todo había sido culpa de ellos mismos, tanto de Nie Mingjue como el imbécil de Jin Guangyao. El primero por ser terco, no defender sus sospechas y dejarse engañar lo que causó su muerte, y el segundo por ser una rata rastrera, que jamás dejó de ser el hijo de una mujer de la vida fácil, nunca lo perdonaría por haber amenazado la vida de Jin Ling aquella noche en el Templo de Guanyin, pero por, sobre todo, había sido completamente la culpa del imbécil mujeriego del antiguo líder de Lanling Jin, Jin Guangshan. Si él no hubiese tenido tanta descendencia regada por toda China, incluso su hermana y su cuñado seguirían vivos.

Gruñó por lo bajo cuando se vio perdido en lo que podía haber sido y no fue, volviendo a concentrarse nuevamente en Lan Xichen quien había soltado un nuevo grito, entonces una pregunta llegó a su cabeza: ¿Cómo la Secta Gusu Lan lidiaba con esta situación?

Ya exasperado por no obtener resultados, Jiang Cheng decidió agarrarlo del hombro sacudirlo, comenzando a llamarlo aumentando la voz, pero incluso con aquello tampoco hubo respuesta.

Estuvo a punto de llamar a uno de sus hombres para que pudieran traer a los sanadores, cuando su viejo Xun cayó de entre sus mangas en el momento que volvía a sacudir al hombre,causando que se formara un pequeño recuerdo en su mente.

Cuando eran pequeños, Wei Wuxian también había tenido este tipo de episodios, pero sin la amenaza de una desviación de qi, por lo que, completamente asustado, llamaba a su hermana -pues sentía el suficiente miedo como para no aventurarse a la habitación de sus padres-, quien después de tocar aquel instrumento, lo tranquilizaba y se quedaba a pasar la noche a su lado.

Small Purple Clouds (XiCheng)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora