Capítulo: 13. Sodalita

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A esas alturas Jiang Cheng comenzaba a delirar debido a la alta temperatura de su cuerpo, o por la energía resentida, quizás ambos, pero Lan Xichen comprendió que se trataba de delirio cuando confundió, entre sueños, el llanto de sus pequeños por los de en aquel entonces pequeño Jin Ling.

Zewu-jun se quedó congelado ante las palabras que escapaban entre sollozos del hombre frente a él. Sentía que no debería estar allí, todo aquello eran recuerdos muy íntimos de Wanyin que conscientemente nunca los diría, se encontraba rememorando la etapa de crianza de su pequeño sobrino y quizás sufriendo con la idea de no poder hacer nada para tranquilizarlo.

Aunque la lluvia afuera era torrencial, aún podía escuchar las palabras del líder sobre la cama, a pesar que sólo se trataran, mayormente, de balbuceos.

A-Li, ¿Qué voy hacer?... ¿Porqué me dejaste?, No sé qué hacer sin tí... ¿Qué se supone que debo hacer con un bebé?... shhh shhh c-cálmate Jin Ling— decía aquello mientras algunas lágrimas corrían por su rostro, tomando fuertes respiraciones entre cada pregunta, como si el aire no llegara correctamente a sus pulmones.

Lan Xichen sentía mucho pesar en su pecho al verlo en ese estado. Él creía que Sandu Shengshou nunca habría sentido debilidad, siempre se dejó llevar por lo que había dicho Jin Guangyao, de que era un hombre frío y que no era una buena decisión dejarlo criar al niño, que la secta Lanling Jin debería encargarse de su crianza. Hasta él llegó a estar de acuerdo con aquellas palabras, donde él, como todos, se dejaron llevar por la primera impresión que daba el temible líder de la secta Jiang.

Y sin saberlo, aquello era todo lo que Wanyin buscaba. Que el mundo entero creyera que era temible, fuerte, sádico y cruel para que nadie se atreviera a ponerse en su camino y quisiera retarlo, cuando lo que realmente era aquel hombre, era un dolido adolescente  con todo su mundo derrumbado a su alrededor que trotaba solo con un bebé, por el mismo suelo donde él se llenaba de felicitaciones por sus nuevos lazos con sus hermanos jurados y el de tener a su familia a su lado incluso después de la guerra, la misma familia que se encargó de ayudarle para volver a levantar su secta a su lado, mientras Wanyin lo hizo completamente solo.

Recordaba también que, cuando había asamblea de líderes, Jiang Wanyin llegaba con Jin Ling en brazos, había momentos en que el pequeño niño comenzaba a llorar, y el joven líder debía disculparse y salir a consolarlo. Nunca se detuvo a pensar en las dificultades que tendría para criar a un pequeño, ni ningún otro líder presente lo hizo, simplemente seguían con su charla política mientras el hombre afuera -quizás con noches enteras en vela sobre su espalda- consolaba a un pequeño que ni siquiera llevaba los colores de su secta.

En aquel entonces se encontraba tan ensimismado en su relación de hermandad que no fue capaz de ver más allá de un pobre compañero suyo que exigía a gritos silenciosos una mano amiga para poder soportar todo aquel sufrimiento, cuando lo único que recibió todos aquellos años fue el rechazo y la soledad.

Y mientras él se reunía con uno o ambos amigos, para celebrar su hermandad con noches de té y música en el *Bùjìng Shì o en *Jīnlín Tái; era probable que en el muelle de loto el joven líder Jiang se encontraba luchando por hacer dormir a un quisquilloso bebé, sin ningún familiar con quién compartir la carga, mucho menos con un amigo o solo compañero de confianza.

No era lo mismo criar a un bebé de meses que un niño de años como su hermano Wangji lo había hecho y, ahora con su propia experiencia podía entenderlo.

Si en aquel entonces hubiera extendido su mano al joven líder, ¿podría haber ayudado a alivianar su pesar? No lo sabía, pero si hubiera podido ver un poco más allá, sin duda lo hubiera intentado.

Small Purple Clouds (XiCheng)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora