Capítulo: 30. Jade

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Jiang Cheng en verdad no sabía cómo responder a la pregunta de Jin Ling, de todas las alternativas de respuestas que se le habían ocurrido, en todas terminaría siendo mal interpretado. ¿Por qué demonios debía aparecer el líder Lan en el mismo lugar que él?, ¿Acaso lo estaba siguiendo?

Lan Xichen entonces dio un paso al frente con la intención de salvar la cara del líder Jiang y las piernas del joven líder Jin.

— Joven Maestro Jin, no culpe a su tío, fui yo el causante del retraso del líder Jiang, pues verá, él tenía intención de recibir a Wangji pero al ver que Maestro Wei se adelantó lo detuve, para evitar interrumpirlos por lo que quedamos esperando. — mostró una sonrisa que no admitiría peros.

Sí claro, eres un mentiroso y desvergonzado Lan Xichen, todos creen que eres un inmortal piadoso al ver tu semblante sereno, si tan solo supieran la cara gruesa que llevas. — pensó con molestia.

— Lo molestaré joven maestro para que nos indique donde se encuentra ahora Wangji — agregó el líder Lan.

Jin Ling no quería ser grosero con su colega líder por lo que había asentido en respuesta, para luego girarse y tomar la delantera. Esta acción fue aprovechada por el mayor quien se había aproximado a Jiang Cheng — Wanyin, no es necesario que me agradezcas — había dicho sin una pizca de vergüenza y con una reluciente sonrisa.

— ¿Gracias? ¿Cuál gracias? Esto se hubiera evitado si dejaras de  actuar de esa manera tan sospechosa. ¿Por qué tuviste que arrastrarme a un rincón tan oscuro? Ahora ese mocoso se hará ideas que no son ciertas. — dijo irritado, para luego pasar a su lado con rapidez, con la intención de seguir a su sobrino.

Su vergüenza no pudo ser ocultada a los ojos agudos de Zewu-jun.

Mientras iban siguiendo a Jin Ling los guardias apostados en los alrededores iban saludándolos, algunos se veían algo apenados.
El joven líder Jin se detuvo de imprevisto, miró a su alrededor dudando, luego se excusó de que iría a otro lugar y salió huyendo.

¡Qué demonios!- A Jiang Cheng le pareció extraña esa reacción, hasta que llegó a sus oídos la voz de ¿Lan Wangji? No podría estar equivocado, era su voz pero acababa de decir Qīn'ài. Desvío su mirada al hombre que estaba a su lado, este solo se encogió de hombros en respuesta.

Estos Lan definitivamente son unos desvergonzados.

Se aclaró la garganta antes de entrar al salón con un sonriente Lan Xichen a su lado.
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— También te extrañé, Qīn'ài — había dicho Lan Zhan, después de depositar un beso en la frente de su esposo.

Wei Wuxian después de tantos años de relación aún no se acostumbraba a ser llamado de forma tan íntima y cariñosa, por lo que el rubor en su rostro se había incrementado, para ocultar su vergüenza tenía la intención de jalarlo, ponerlo a su altura y besarlo, pero fueron interrumpidos por sus hermanos, por lo que se apartó y no pudo evitar cubrirse el rostro.

Jiang Cheng al ver la actitud de Wei Wuxian sintió deseos burlarse por comportarse como una doncella avergonzada.

En ese momento Lan Wangji dio un paso al frente y presentó sus saludos a ambos líderes.

Una vez que se habían saludado, Wei Wuxian tomó el brazo de Jiang Cheng, quien quería soltarse a la fuerza.

— Cheng Cheng, porque no dejamos a los hermanos Lan se pongan al día y nosotros vamos a dar un buen uso a esos frascos de Sonrisas del Emperador — le dijo jalándolo hacia la puerta.

— No me llames así, idiota. ¡Suéltame Wei Wuxian! — dijo superficialmente, estaba más avergonzado que molesto.

— ¡Adiós Xichen-Ge, adiós Lan Zhan, no nos extrañen! — Al ver que su hermano se negaba a moverse lo soltó y comenzó a empujarlo.
Al final Jiang Cheng cedió con un gran suspiro.

Small Purple Clouds (XiCheng)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora