—¿¡¡Wei Ying!!?
Wei Wuxian y Jin Ling se quedaron callados un momento ante el repentino grito del Jiang, cuando el mayor se disponía a responder, pudo ver la reacción de su sobrino, al joven se le llenaron los ojos de lágrimas, sus labios comenzaron a temblar y corrió hacia la cama, entonces decidió que era mejor solo quedarse mirándolos desde el lugar donde se encontraba, pues al fin Jiang Cheng había despertado.
Jin Ling saltó sobre la cama y lo abrazó, dejando salir todas esas lágrimas que había retenido hasta el momento, ya no podía contener el llanto.
—Jiu...jiu... jiujiu, jiujiu... —repetía como un mantra mientras jadeaba entre cada sollozo —. No me vuelvas a asustar, no te atrevas a dejarme solo... —lloraba en el pecho de Jiang Cheng.
El líder Jiang bufó ante aquella amenaza, para luego acariciar el cabello sedoso de su ya no tan pequeño sobrino—. ¿Acaso crees que me matarán tan fácilmente? ¿Quién piensas que es tu tío? No te librarás fácilmente de mí, ¿me oyes?... Ya, ya, deja de llorar y levántate, ya no eres un niño pequeño y estás muy pesado —le dio unas últimas palmadas en la espalda y lo empujó para que se levante. Nunca fue bueno para demostrar cariño, igualmente su sobrino, ambos estaban visiblemente avergonzados, abochornados.
Repentinamente recordó que no estaban solos.
Jiang Wanyin se giró y miró inquisitivamente al hombre a su lado, que extrañamente había permanecido callado. Y no, ya no se trataba de un producto de su imaginación. Ahí estaba frente a sus ojos, con esa estúpida sonrisa en el rostro, mirándolo con diversión y cariño, como si los años no hubieran pasado, no podía negar que extrañó a ese idiota, pero preferiría que le partiera un rayo a decírselo.
—¡Oh! Hola Jiang Cheng, sabes, la última vez que me habías llamado por mi nombre de nacimiento fue... hmmm... —se rascó la nariz mientras pensaba —. Desde que éramos niños... extrañé eso —agregó, mientras en un ataque de valentía se acercó depositar un beso en la coronilla de su shidi —. Te extrañé A-Cheng.
Jiang Cheng al principio se quedó en shock, luego lo empujó con un pie hasta echarlo de la cama, tenía el rostro completamente púrpura de la vergüenza y el coraje —¡Iug! ¡Wei Wuxian!! ¡¿Qué demonios?! ¿Qué haces en mi habitación y en mi cama? ¡¿Te haz vuelto completamente loco?! ¡¿Acaso quieres morir?!
Mientras el Jiang estaba distraído maldiciendo al idiota de su otro tío, Jin Ling tomó al gato que estaba dormido al pie de la cama y lo ocultó tras su espalda—. Iré a avisar que jiujiu se despertó —se excusó, saliendo de la habitación caminando de espaldas intentando ocultar al animal.
A Wanyin se le hizo muy sospechosa su actitud, y entrecerrando los ojos preguntó —. Jin Ling... ¿Qué demonios llevas allí?—al ver cómo desapareció el joven sin contestarle, lo dejó pasar, para luego volver a enfocar sus ojos en Wei Wuxian.
—Ya deja de reír cómo un idiota y explícate, ¿Porqué estás aquí?
Wei Wuxian que ya estaba apoyado contra la pared riéndose, le lanzó una mirada bromista, para luego acercarse nuevamente de forma coqueta —¿Te acuerdas cuando nos encontramos en la Montaña Dafan, y dije que los hombres como tú no son mi tipo, pero sí eran los que son como Hanguang-jun?, bueno...creo que me equivoqué —le guiñó el ojo.
Jiang Cheng se sentó al borde de su cama listo para saltarle al cuello cuando vio algo sobre la mesita de noche, lo cual lo hizo sonreír de medio lado, tomó el anillo, volviendo a colocarlo en el dedo índice, cerró por un segundo los ojos para disfrutar el frío familiar del metal en su mano y su corriente de energía sincronizándose a su núcleo, luego se levantó y comenzando a emerger chispas púrpuras a su alrededor, caminó lentamente hacia el otro hombre con una mirada felina, como si estuviera acechando a su presa, con una voz gélida dijo—. Repite lo que acabas de decir...
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Small Purple Clouds (XiCheng)
FanfictionEsta historia se encuentra gratuitamente en Wattpad y en Ao3, si la lees en otro lugar, es un plagio. Esta es la historia de dos líderes de sectas solitarios, cuyos caminos se cruzaran una vez más, pero de una manera que ni ellos se lo imaginaban, d...
