Las semanas habían pasado luego de que ellos partieron de esa aldea. Cuando llegaron donde la anciana Kaede, esta rápidamente trabajó la herida de la exterminadora. Al paso del tiempo su herida fue curándose, hasta que lo único que se encontraba era una pequeña cicatriz. Todos agradecían lo rápidos que fueron, ya que la anciana les dijo que el veneno se estaba extendiendo por su pierna.
Inuyasha, como siempre, se encontraba en el techo de alguna cabaña, y como era costumbre, a su lado yacía Shippo. El pequeño zorro no iba nunca con malas intenciones, pero la voz del mismo, durante una o dos horas molestaba al hibrido y le daban inmensas ganas de mandarlo a volar. Ese momento no era una excepción. Llevaba más de 30 minutos hablando, lo que ya tenía a Inuyasha malhumorado.
Shippo: Recuerdo la primera vez que te volviste humano – reía – En ese momento fui muy valiente
Inuyasha: ¡Cállate ya! ¡Ya no te soporto! – gritó sobresaltando al chico.
Shippo: ¿Qué te sucede?
Inuyasha: Llevas todo este tiempo hablando, solo cállate – se fue del lugar.
Shippo: Pero que sensible. Iré donde Miroku
Caminaba de manera molesta por el bosque. Ya la voz de Shippo lo tenía irritado. Murmuraba enojado y pateaba todo lo que veía. Al golpear con su pierna una piedra esta voló, pero golpeó algo sólido, provocando un ruido fuerte. Inuyasha suspiró imaginándose lo que era. Caminó un poco más y salió de entre la maleza, al frente de él se dejaba ver el pozo y a su lado la piedra que segundos antes había pateado. Este se acercó y se sentó al borde del pozo. Miraba con detenimiento el lugar para luego dirigir su vista a lo profundo.
Nunca entendió cómo ella viajaba a través de ese pozo sucio, ni él. Se podía decir que lo hacían por los fragmentos de la perla de Shikon, pero en el día que intentó ir detrás de ella, ni con fragmentos pudo seguirla.
Kaede: Kagome está desaparecida – estos la miraron sorprendidos.
Inuyasha: Pero ¿qué dices anciana? Fue a su época – miraba el estofado – Esto se ve delicioso
Sango: ¿Cuánto tiempo lleva sin regresar?
Kaede: Una semana – Inuyasha la miró – Ella dijo que volvería dentro de tres días
Shippo: ¿Y si Inuyasha hizo algo para enojarla? Puede ser probable – un golpe fue dirigido a él – ¿Por qué hiciste eso?
Inuyasha: Cállate
Miroku: ¿No recuerdas si le dijiste o hiciste algo, Inuyasha? – el hanyou negaba.
Sango: Esperemos, ya regresará
Inuyasha: A comer – todos rieron.
Otra semana había pasado y no había rastros de la chica. Nuevamente la exterminadora dijo que esperaran. Una semana más, la preocupación de todos se notaba, pero el enojo de Inuyasha aún más. Este había ido al pozo día a día, esperando que la chica apareciera cuando ella quisiera, pero ya su paciencia estaba siendo cortada. Tres semanas fue el tiempo límite para él ¿Qué la hacía tardar tanto? ¿Sus estudios, la escuela, los exámenes? No le interesaba, tenía que regresar para la búsqueda de los fragmentos, sino Naraku se les adelantaría.
Inuyasha: Necesito que se queden en el pozo a lo que regreso con la maldita de Kagome – estos asentían – Me las pagará por el tiempo que llevo esperando
Se encaminaron hacia el pozo. Inuyasha iba enojado, mientras que los demás preocupados. Tal vez Kagome estaba ocupada en su época y al ver al hibrido se iría a enojar. Pero esos pensamientos fueron apartados cuando el mismo les habló.
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Engañados [Inuyasha]
FanfictionDesapareció sin dejar rastro. Cada uno de sus amigos se preguntaban ¿porqué tomó la decisión de irse a casa sin consultar con ellos? Muchas veces Inuyasha intentó ir a buscarla, pero por algún motivo el pozo no lo transportaba a la época donde ella...
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