Anteriormente:
César golpeó la pared tan fuerte que se destrozó la mano..(con la voz agiada) Y mi hijo?!...
El especialista solamente alcanzó a bajar la mirada...
El especialista condujo a César a la sala de Intensiva, en una de sus habitaciones, la 53 para ser exactos, dentro estaba Iris inmovil, pálida. César se colocó los medios de protección e ingresó a la habitación. Se le hizo un nudo a la garganta cuando vio al amor de su vida conectada a un monitor...se le arrodilló e inevitablemente sus lágrimas brotaron sin control.
C: (acariciando su mejilla) Mi amor, tienes que despertar, tienes que luchar, como lo está haciendo nuestro hijo...(le agarró la mano) Sabes que es fuerte como tú?, apesar de los contratiempos nunca se da por vencido, así que tú tienes que darle el ejemplo.
Iris seguía inerte, sus manos estaban frías y pálidas, respiraba demasiado lento y con cierta dificultad, es por eso que tenía una mascarilla con oxígeno en su rostro. César recostó su cabeza a los pies de su esposa y allí, tal como un niño rompió a llorar desconsoladamente.
Era increíble todo lo malo que les pasaba, era como si el destino se empeñase en separarlos. En ese momento la habitación se abría e ingresaba el director en una silla de ruedas. Él también necesitaba ver a su hija y verla tirada ahí casi sin vida, lo hizo estremecer. César le dio paso para que él se acercara, tomó la mano de Iris y rompió a llorar, mientras que con la otra se restregaba a la cara.
D: (dirigiendose a César) Fue mi culpa, me distraje y no me di cuenta del camión.
César depositó una mano en su hombro y no dijo palabra alguna, creo que sobraban. Nadie tenía la culpa, fue un lamentable accidente.
D: (mirando fijamente a su hija) No puedo perderte ahora que te encontré, no puedo!!.
Acto seguido fueron sacados de la habitación, debían realizar una serie de análisis a la paciente. En la sala de estar, llegaban Fernando y Aracely totalmente alarmados.
Aracely vio a un César totalmente abatido y lo único que pudo hacer fue abrazarlo, por primera vez no le salían las palabras. Fernando se abrazó a ellos en un abrazo que duró minutos y el cual estaba cargado de dolor y angustia.
El director observaba callado desde su silla de ruedas.
A: (dandose cuenta de su presencia) Director, cómo está?...
D: (pasandose la mano por la cabeza) Todo bien, gracias a dios no me pasó nada grave, pero Iris...
El director no pudo seguir, su garganta se cerró y sus ojos se empañaron de lágrimas. Bajó la mirada y suspiró profundo.
F: (extrañado) Qué hacía usted en el auto con Iris?...
El director tituveó, pero era lógico que contara la verdad, de todos modos iba a hacer inevitable que aquellos que eran sus mejores amigos supieran toda la verdad. César colocó una mano sobre su hombro dandole la confianza para hacerlo.
D: (con voz temblorosa) Iris es mi hija..
A: (abriendo los ojos como platos) Qué!!...usted está loco o se hace?...yo creo que se golpió la cabeza.
F: (carraspeando) Ara...por favor...es el director, te acuerdas?
A: (sonrojada de la vergüenza) Esperen aquí, voy a buscar unas tijeras para cortarme la lengua..
El director no pudo evitar sonreir, aquellla residente era tremenda. Pero tan buena persona, sabía que era la mejor amiga de su hija y por tanto era como otra hija para él.
