La cruel venganza

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Anteriormente:

Dicen que el rencor es el peor enemigo de la cordura. Y Armando ya empezaba a volverse loco. Planeaba entonces cómo le iba a cobrar a César tanta desdicha vivida.

Iris se incorporaba al Instituto, obviamente iba acompañada de César y habían llevado a los gemelos para que todos los conocieran. Entrando al Instituto los niños fueron arrancados de sus brazos, pasaban de mano en mano, mientras sus padres los miraban orgullosos. Los especialistas de la sala quedaron enamorados con los bebés, y cómo no?...si esos niños eran adorables. Iris comenzaba sus prácticas en la sala, sin preocupaciones por sus hijos ya que una enfermera se había brindado para ayudarla a cuidarlos. César pasaba visita con los internos verticales.

C: (acercándose a Iris) Residente, estos son los cambios en los tratamientos.

Iris le lanzó una mirada fulminante, cerró de un golpe la historia clínica y con voz pasiva pero amenazante le dijo: Cómo me llamaste?...

C: (hechandose para atrás) Eh...residente?...acaso eres otra cosa?...

Iris sentía que la sangre le hervía, no sabía si César estaba jugando o no, pero aquel comentario la había sacado de sus casillas.

I: (poniendose de pie bruscamente y con cierto tono acusatorio) Mire señor especialista, yo en mi sala hago lo que se me de la gana, y no va a venir un recién graduado a mandarme.

César no tuvo otro remedio que echarse a carcajadas, ver a su esposa molesta era una de las cosas que más disfrutaba por lo hermosa que se veía.

Iris entendió que todo era parte de un juego, bajó la guardia y lo golpeó suavemente en el brazo.

C: (fingiendo cara de dolor) Ay!!...abusadora, qué van a pensar tus hijos?...qué su madre es una violenta!...

I: (volviendole a pegar) Baboso!...ellos me darán la razón, no te preocupes por eso.

En ese instante Iris era llamada por el megafóno a la oficina del director.

I: Qué habrá pasado?...

C: Tranquila, a lo mejor tu padre solo quiere verte.

I: (abotonandose la bata médica) Mi padre...todavía me cuesta trabajo entenderlo (saliendo de la sala) Mi amor, ve con la enfermera, ella tiene a los niños y por favor lleválos a la oficina.

Iris se apresuró por los pasillos, iba siendo felicitada por todos los que se cruzaban con ella. Todos habían quedado encantado con los bebés. Llegaba a la oficina del director y sin ser anunciada irrumpía en la misma.

I: (sentandose) Buenos días.

D: Así tan seco?...no piensas saludar a tu padre como se debe?.

Iris se levantó de la silla y le dio un beso en la mejilla.

D: Vi a mis nietos de lejos.

I: Sí, tuvimos que traerlos hasta que consigamos quien nos los cuiden.

D: Pero hija, yo te puedo conseguir alguien que se encargue de ellos, por qué no hablaste conmigo?...

I: Es que...

En ese momento irrumpía César en la oficina vuelto un demonio y bañado en sudor. Iris sospechó que algo malo había pasado.

I: (alarmada) Qué pasó César?...dónde están los gemelos?...

C: (con voz agitada) No sé, fui a buscar a la enfermera y no estaba.

I: (restregandose el pelo) Cómo que no está!?...Si yo los dejé con ella César!!

Amar es de locosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora