Capítulo treinta pt.2

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Llegue mucho más temprano de lo esperado, quería recostarme en mi cama y pensar en que haría hasta quedarme dormida, sin embargo, antes de llegar escuche gritos, al acércame a la puerta me percate que venían de mi casa, abrí la puerta y ahí estaba Erick y mi padre discutiendo

-No pienso callar más- yo alcance a escuchar lo que Erick le decía a mi padre

- ¿Callar qué? - pregunte confundida

-¡Vamos! Dile- dijo Erick retando a papá- o le digo yo

-Erick,por fa...- interrumpí a mi padre

-Dime papá, ¿Qué pasa? - mi cabeza estaba a punto de estallar al no entender nada de lo que pasaba

-Hija... yo...- bajo la mirada- pero Erick habló primero

-La mujer con la que tendrá una nueva familia, fue su amante- exclamo Erick con lágrimas en los ojos

Me quede en shock, no podía creer lo que escuchaba, solo podía pensar en lo mucho que mi padre me había hecho falta todo este tiempo que había estado lejos, sin embargo, entendía que él había venido hasta aquí a seguir su sueño lo cual al parecer siempre fue mentira.

- ¿Es-es cierto eso? - pregunte con lágrimas en los ojos- mi papá solo agacho la mirada, confirmando todo con aquel gesto- con razón ella me parecía conocida ¿trabajaba contigo cierto? ¡Contéstame! – exigí entre llantos

-Si...- me dijo casi en un susurro y la voz vuelta un hilo

- ¿Y tú? - me dirigí a Erick- ¿Desde cuándo sabes? ¿Mamá lo sabe? - no podía parar de llorar

-Desde hace cinco años...- me dijo a punto de llorar- Yo fui a verlo a su oficina, no creí que fuera necesario avisarle y que bueno si no jamás habría podido descubrirlo. Él me suplico que no dijera nada, que había sido un error, que la dejaría y ¿sabes qué? Le creí- mi hermano no podía parar de llorar mientras bajaba la mirada como avergonzado por lo que decía- después cuando se divorció de mi madre, me fue a ver a la universidad y me propuso ayudarme a pagar la renta de un departamento para que yo viviera solo, a lo cual acepte, por eso en cuanto termine me largue- su voz denotaba rabia- pensé que era porque no sé, se preocupaba por mí pero ahora que lo pienso, solo lo hacía porque tenía miedo de que dijera algo entre tanta pelea con mamá, pero él me prometió que lo dejaría, que había sido un error, y no... nunca la dejaste- esta vez se dirigió a mi padre- jamás la dejaste, ahora hasta tendrás un hijo de ella- mi hermano lloraba más que antes, molesto y decepcionado

-Hijo, yo...- lo interrumpí

-Cállate, no digas nada ¿No ves lo que has hecho? ¿No te da pena haber puesto a tu hijo en esta situación? A mi si me das pena  papá- exclame- no sabes cuánto te extrañe, no sabes cuánto te necesitamos, pero para ti ni siquiera fuimos un motivo suficiente para hacer las cosas bien, que decepción




Me encontraba en la sala de abordar, esperando que el vuelo con destino a Chicago fuera anunciado.

Después de aquellas palabras, abrace a Erick y lo lleve hasta su habitación, con la tarjeta de papá compramos los siguientes vuelos (era lo menos que podría hacer, aunque él ni se entero)para regresar de inmediato a casa, estar allá después de haber arreglado todo no era necesario y tampoco era algo que quisiéramos.

Eran aproximadamente las 3 de la mañana, abordamos y 2 horas y media después aterrizamos. Tomamos un taxi, mi madre aun no sabía que regresábamos antes de lo planeado, así que preferimos no molestarla ya que supusimos seguiría dormida.

El camino fue callado, Erick estaba tan triste como yo, sin embargo, sabía que se había quitado un peso de encima. Acordamos decirle a mi madre la verdad, y empezar de cero como familia, sin mentiras y sin papá.

Erick se quedó dormido camino a casa, yo lloraba en silencio, no sabía qué hacer con todo lo que sentía, mi padre, Timothée, todo era un cumulo de emociones y confusión que me estaba haciendo estallar, le dije a Erick que me dejara en otro sitio, este le dio la indicación al chofer para pasarme a dejar a la dirección que le mencione antes de llevarlo a él a casa, no estaba lista ni quería aun llegar con mamá.

Desviamos un poco la ruta original, me despedí de Erick y le prometí llegar antes de mediodía para hablar con mamá, tome mi equipaje y me dirigí a la puerta, toque el timbre. Segundos después ahí estaba, recién levantado, con una sudadera puesta por el frió madrugador que se sentía, no pude evitar abrazarlo fuertemente en cuanto lo vi y soltarme a llorar todo lo que me había contenido, lo necesitaba, necesitaba llorar y necesitaba estar con él.

-Tranquila, peque... todo va a estar bien- escuche decir a aquel niño que había estado conmigo desde que tenía memoria y a pesar de que a veces yo era una cabezota, lo amaba y en ese momento no había nadie más con quien quisiera estar más que con Simón

Sweater WeatherDonde viven las historias. Descúbrelo ahora