Llegue a casa y me percate que mi madre se encontraba en la cocina, pero a pesar de lo feliz que me sentía está agotada así que me limite a gritar desde el inicio de las escaleras que había llegado, mi madre solo me respondió de igual manera gritando con un "OK", subí enseguida a mi habitación y en cuanto entre me re coste en mi cama mientras pensaba lo feliz que me sentía, mi cabeza comenzó a divagar y me di cuenta de lo mucho que quería a Tim y que me sentía lista para decírselo de la manera apropiada, así que tome mi móvil y le escribí un mensaje, espere su respuesta pero pronto fui interrumpida.
-¿Cómo te fue?- dijo mi hermano curioso mientras abría la puerta de golpe
-¿Con que? – pregunte haciéndome la desentendida
-Con la familia de Chalamet- dijo girando los ojos acercándose a donde estaba y sentados se en mi cama
-¿Tu como sabes?- exclame de inmediato- ¿Danie?
-Danie- contesto mi hermano un poco avergonzado
-Otra regla de todo esto será que ella no puede contarte lo que yo le cuento a ella- reí
-Vamos, no cambies el tema- dijo desesperado- cuéntame
-Buenos pues, todo salió perfecto, no sé si me amaron, pero al menos sé que les caí bien, incluso su madre me enseño sus fotos familiares – sonreí en cuanto aquel recuerdo vine a mi mente
-Me alegra hermanita- me hizo un brusco cariño en la cabeza- mereces ser feliz
-Gracias, espero que todo siga igual de bien- exclame contenta
-Ya verás que si- me sonrió
-¿Y tú?- pregunte refiriéndome a la situación con Danie pero en cuanto me iba a contestar una llamada interrumpió la plática, era Timothée
-Sera mejor que te deje- dijo mi hermano al ver quien marcaba
-Descansa- dije para después ver salir a mi hermano de mi habitación y cerrar la puerta
-Hola- conteste la llamada con una felicidad incontenible
-¿Todo bien, bonita?
-Todo perfecto
-Mis padres te adoraron- dijo emocionado- no puedo creer que esto esté pasando
-Yo tampoco- suspire- esto es un sueño, eres un sueño, Tim, te quiero
-Te quiero y no sabes lo perfecto termina de ser este día con escucharte por fin decir aquello- su felicidad se notaba en su voz
-Descansa, mi amor- dije antes de terminar la llamada
-Te quiero- contesto
-Te quiero- dije para después terminar la llamada
Después de que la llamada terminara deje mi móvil en la mesa de noche que se encontraba a un lado de mi cama, me puse el "pijama" y enseguida me quede dormida. Desperté al día siguiente lo más feliz que se podía, me metí a bañar, puse música, cante mientras lavaba mi cabello, me arregle y baile frente al espejo mientras me alistaba y después baje a desayunar.
Iba caminando en dirección a la cocina y justo al entrar, de la manera más eufórica estaba por saludar a todos, pero me detuve en seco al ver la expresión de mi hermano y mi madre.
- ¡BUENOS DÍA....!- cerré mi boca al ver la mirada preocupada de mi madre y el gesto serio y molesto de mi hermano
Me quede para frente a ellos, confundida intente averiguar que pasaba lo cual no fue nada difícil, mire a la mesa y ahí estaban, dos boletos de avión para Nueva York, subí la mirada nuevamente y mire a mi hermano, mi cara había pasado de demostrar felicidad a verse triste
-En dos semanas, el parto está programado para dentro de dos semanas-dijo mi hermano con cautela
Me quede parada observando a mi madre que tenía los ojos llenos de lágrimas tratando de contenerlas, sentí mi cuerpo arder, el coraje me invadió y sin pensar mucho di media vuelta y salí corriendo de mi casa, me dirigí a la cochera tome mi bicicleta y comencé a conducirla sin un rumbo fijo, mis lágrimas comenzaron a salir, yo comencé a sollozar sin poder contenerme, me sentía furiosa, mi padre no solo nos había abandonado, nos estaba forzando a crear la ilusión de la familia perfecta pero dejando fuera de todo esto a mi madre, yo sabía que mi madre estaba herida pero que se hacía la fuerte tratando de que así tal vez nosotros volviéramos a tener una buena relación con mi padre pero su esfuerzo era en vano, porque por más que ella tratara de ocultarlo sus ojos la delataban.
En cuanto a la mujer de mi padre, no sabía exactamente que sentía, yo sabía que no era del todo su culpa y cuando la conocí se acercó a mí de una manera amable, sin embargo, era parte del problema.
Una parte de mi creyó que yo me había mentalizado para ir a conocer a mi futuro medio hermano o hermana, pero la verdad es que no, ver esos boletos ahí que seguramente él había mandado sin siquiera preguntarnos me hizo arder de coraje.
Cuando por fin fui consciente de el arrebato que acaba de cometer me di en cuenta que sin pensarlo había llegado a casa de Tim, baje de mi bicicleta dejando ahí frente a su porche, me dirigí a la puerta y toque el timbre, gracias al cielo Tim abrió la puerta y en cuanto lo vi me abalance a él y lo abrace con todas mis fuerzas, comencé a llorar y solo sentí como los brazos de Tim me rodearon fuertemente tratando de consolarme al menos un poco, no dijo nada ni yo tampoco, pero no hizo falta, él estaba ahí siendo incondicional conmigo como hasta ahora lo había sido y yo estaba tan segura de eso que inconscientemente fui a él, mi lugar favorito en el mundo.
