Capítulo noventa y tres

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Llegue a Chicago después de un par de días en NY, ___ me había citado en una cafetería a lo cual acepté pues sabía que tenía que hacer.

Gracias a mi equipaje iba algo retrasado a nuestra cita pero después de correr media cuadra lo logré, al verla ahí sentada con una café frente a ella las piernas me empezaron a temblar y por primera vez no era por lo hermosa que me parecía.

Me senté frente a ella y ella me regaló una gran sonrisa

-Hola- Me dijo feliz- te extrañe- __ se levantó levemente de su asiento, tomó mi rostro y me dio un beso corto

-Yo a ti- dije sinceramente

-Bueno pues...- dijo felizmente pero no le permite terminar

-Debi decirte algo- intervine

-oh... ok- dijo extrañaba- supongo que iras tu primero entonces- dijo con una risa nerviosa

-___... bueno yo- mire el rostro de __ que tenía el ceño fruncido y ver la preocupación que denotaban sus ojos me hizo tomar valor pues no podía seguir más con este secreto, respire profundamente y dije- Danielle me besó el día de la fiesta

___ se quedó sin decir nada, mirándome, con una mirada que tampoco decía nada, solo estaba ahi, existiendo, lo cual comenzó a causarme desesperacion, ansiedad y nervios.

-Pe- pe-pero me aleje- dije desesperado por obtener algo de ella, acerqué mi mano a la de ella que se encontraba recargada en la mesa y al tocarla la quito de inmediato- no, __

___ tomó su bolso y se levantó de inmediato

-Me voy, Tim- dijo sin mirarme

-No, podemos hablarlo, no te lo dije antes por miedo pero Dylan ...- ella me interrumpió

-¿Dylan?- dijo con una risita sarcástica- asi que esperaste a decirme hasta que Dylan, tu amigo más mentiroso te convenciera... vaya

-__,no...- Me interrumpió nuevamente

-Me Ire a Los Angeles... a una pasantía- Me miro y pude ver sus ojos conteniendo las lágrimas- Son 6 meses, para eso quería hablar contigo, porque creí que podríamos tener algo a distancia, mientras regresaba pero bueno... lo haz hecho más fácil - la mire con los ojos aguados- adiós Timothée

Me quede perplejo  pues no daba crédito a lo que pasaba, no solo se estaba yendo de mi vida sino también de la ciudad, aquello hizo que el pego comenzara a molestarme, como si me faltara el aire e inevitablemente las lágrimas comenzaron a rodar.

Sweater WeatherDonde viven las historias. Descúbrelo ahora