Capítulo veinte

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El fin de semana termino siendo un éxito a excepción de que Simón y yo estábamos peleados y sin hablarnos, así que de regresó, solo Danie se fue conmigo en el auto, Alexa y Fer adoptaron a Simón.

Llegue a casa alrededor de las 7 de la noche del domingo. Salude a mamá y esta me invito un café con el fin de platicar como había estado todo, a lo cual accedí. Le conté todo, bueno casi todo, preferí no contar la pelea con mi mejor amigo porque en realidad no quería escuchar el sermón que estaba segura que incluiría, y es que mamá amaba a Simón pues lo conocía desde que estaba en el vientre de su madre.

Después de la larga platica con mi madre, subí a mi habitación y con la mayor fuerza de voluntad que encontré, desempaque, y después me di un baño reconfortante, al poco tiempo de tocar mi cama caí profundamente dormida.





Todo se llevó a cabo de manera normal en la escuela, en el receso me encontré con Danie y Simón y este me dirigió la palabra de manera normal, yo hice lo mismo, al parecer la pelea había sido cosa del pasado.

Llego el miércoles y después de clases platique un rato con todos mis amigos para después me dirigirme a cas, para ese momento mi comunicación con Timmy había sido menor, ya que se encontraba en época de evaluación, así que me había hecho a la idea que mis platicas, incluso nuestros encuentros imprevistos no se darían con la frecuencia de días anteriores.
Sin embargo, el joven Chalamet había aprendido bien como hacerme sentir cosas diferentes.

- ¿Si? - conteste feliz al ver quien marcaba

-Hola, bonita, ¿Estas ocupada? - dijo Tim del otro lado de la línea

-No, en realidad no

-Perfecto, toma tu chaqueta y sal, hace un poco de viento- rio

Me quede perpleja ante sus palabras, colgué la llamada, tome mi chaqueta tal y como me lo había indicado y salí, y ahí estaba él, dentro de su auto sonriendo como solo él sabía

- ¿Qué haces aquí? - dije mientras caminaba hacia donde él

-Nada, terminé por fin todos mis deberes y quería festejar- sonrió- ¿Me acompañas?

Sonreí y sin decir nada subí al auto, este arranco y nos dirigimos a quien sabe dónde, cosa que no importaba cuando estábamos juntos.

Después de unos minutos, decidí abrir la guantera en busca del cable para poner algo de música, sin en cambio terminé encontrando algo más que me causó un poco de intriga.

- ¿Qué es esto? - dije risueña he impactada mostrándole el pequeño porro que había encontrado

-Oh por dios, no es mío lo juro- se sonrojo

-No te creo- lo rete

-Es de uno de mis amigos del colegio, Henry se llama, el debió dejarlo aquí alguno de estos días- exclamo nervioso

- ¿Fumas? - pregunte con verdadera curiosidad

-Bueno, yo- dudó-lo he hecho un par de veces

-Quiero intentarlo- dije decidida

-¿Qué? No no, conmigo no, yo no te introduciré a esto- exclamo

- ¡Oh vamos! - puse cara de perrito regañado- es mejor que lo haga contigo que sé que voy a estar bien si algo pasa a que lo haga con alguien desconocido o algo así ¿no crees? - traté de convencerlo

-De acuerdo, pero solo por esta ves ¿de acuerdo? - dijo serio apartando un momento la vista de la carretera para verme

-Sí, lo prometo-  sonreí

Tim cambio la ruta, diciendo que conocía el lugar perfecto, un momento más tarde llegamos, era un lugar de fast food donde vendían hamburguesas y todo eso. Timmy se acercó al drive thru y pidió por ambos, más adelante dos malteadas, dos órdenes de papas y dos hamburguesas nos fueron entregadas.

- ¿Lo haremos aquí? - dije nerviosa

-No- soltó una carcajada- esa es la primera parada y parte del ritual- se encogió de hombros

Emprendimos el camino una vez más, en poco tiempo llegamos a un mirador hermoso, desde el cual podía verse casi toda la ciudad.

Salimos del auto tomando toda la comida comprada, y nos sentamos en el capo de esté, Tim encendió el porro y después de darle tres caladas me lo pasó, yo lo imite y todo salió bien salvo que me dio un poco de tos por la densidad del humo.

- ¿Y bien? - cuestión Tim sin apartar la vista de mi

-Wow, no sé, es raro- reí sin razón y sin poder parar

-Esperaba esto- se unió a mi ataque de risa

Después de un rato (aunque había perdido un poco la noción del tiempo) nos dispusimos a comer y a hablar de una manera tan profunda que a pesar de mi estado aun no podía creerlo. Hablamos de nuestros planeas a futuros, como el mío de ser cineasta, y el de él ser un gran arquitecto y construir algún edificio emblemático de la ciudad de Nueva York, así como también me confeso que extrañaba a su hermana todo el tiempo y que a veces se sentí perdido por todo lo que había hecho en su pasado (cosa en la que no profundizo) sin embargo y a pesar de que no me conto mucho sobre ese asunto en particular, no sabía si era efecto de lo que acababa de consumir o si era solo que Timothée y yo comenzábamos a confiar él uno en el otro.

 Hablamos de nuestros planeas a futuros, como el mío de ser cineasta, y el de él ser un gran arquitecto y construir algún edificio emblemático de la ciudad de Nueva York, así como también me confeso que extrañaba a su hermana todo el tiempo...

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