Capítulo cuarenta y uno

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-No tengo que perdonarte nada, ¿De qué hablas? - pregunte desesperada y sin entender

-Por desaparecer así- dijo tomando aire y separándose un poco de mi para clavar su mirada con la mía- fui muy estúpido por hacer eso, pero me rebasó todo

-No tienes por qué pedirme perdón, pero explícame que paso- mi voz era de una preocupación evidente

-Bueno pues llegué a casa, mis padres me esperaban despiertos, cosa que suponía...- Tim hizo una pausa, se limpió las lágrimas que aun rodaban por sus mejillas y continuo- no había llegado tan tarde desde que nos mudamos, menos por una fiesta así que supuse que me esperarían esperando lo peor y así fue, mi madre vio mi rostro y se levantó del sofá para acercarse a mí y poder entender que me pasaba, yo le conteste que nada pero ella insistió además de que noto que no sacaba mis manos de los bolsillo del pantalón, así que tomo mis muñecas y las hizo salir y vio el estado en el que se encontraban y ¿sabes? Lo más difícil fue que en ese momento no me dijo nada, solo miro mi rostro con decepción y se fue a su habitación, papá por su parte comenzó a gritarme, diciendo cosas como que no entendía que pasaba conmigo, que si al menos me dignaría a explicarles pero yo solo lloraba enojado por lo que había pasado pero más porque mi padres siguen sin confiar en mi- Tim clavo su mirada a la mía nuevamente- ¿Por qué __? He hecho lo mejor que he podido, no les doy problemas, no más y aun así no puede creer que he cambiado- Timothée que hace unos minutos se había tranquilizado se soltó a llorar nuevamente

-Tim, cariño – dije tomándolo del rostro y limpiando sus lágrimas- tienes que hablar con ellos, contarles lo que paso porque si, deben seguir inseguros con todo lo que paso en el pasado pero el cambio está en que debes aprender a tener comunicación con tus padres, hazles ver que las tragedias pasan y no todas son nuestra culpa...- hice una pausa, tome aire y dije- eres el chico más increíble que he conocido, agradezco que llegaras a mi vida justo ahora y agradezco que me hayas defendido a mí y a mis amigos pero quiero que me prometas algo, bueno serán dos cosas en realidad- reí y el me regalo una media sonrisa- lo primero es que te tranquilizaras, y me dejaras llevarte a casa e intentaras hablar con tus padres

-De acuerdo- exclamo Tim para después suspirar fuertemente, esta vez sin llorar

-Y lo segundo es que no quiero que por nada del mundo vuelvas a intervenir en un problema mío- Tim me miro sorprendido- No quiero que te metas en problemas, no después de haber dejado todo para precisamente huir de ellos, no por mí, no por esto, Mateo es un error que debo cargar yo y solo yo porque es una consecuencia de una decisión mía, del pasado, pero al final mía, así que prométemelo- Tim se quedó pensativo un minuto, pero después asintió

-Bien, pues en marcha- dije mientras me levantaba para después ofrecer mi mano y ayudar a Tim a levantarse

Subimos al auto y aunque el camino era callado este silencio era diferente al que vivimos de regreso de la trágica fiesta, Tim tenía recargado el rostro en la ventana y la mirada clavada en el camino y aunque aún se veía tiste me tranquilizo el hecho de que había parado de llorar, llegamos a su casa y me estacione esperando que Tim bajara.

-Gracias- dijo en un susurro sin mirarme

-No hay de que- conteste de igual forma, pero Tim se acercó a mi hizo girar mi rostro y me regalo un corto beso en los labios y otro en la frente

-Maneja con cuidado de regreso ¿sí? Y avísame- Tim salió del auto y lo vi entrar a casa, en cuanto cerró la puerta arranque y me dirigí de vuelta a casa

En el camino mi cabeza no podía parar de pensar en que debía evitar que Mateo hiciera algo encontrar de Timothée así que me decidí y di vuelta en el retorno que me llevaría hasta él

Sweater WeatherDonde viven las historias. Descúbrelo ahora