Capítulo cuatro

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Antes de que pudiera terminar la frase le dije

-Alexa, ¿podrías esperar a que lleguemos a tu casa? Aún tengo que manejar y prefiero hacerlo bien concentrada

Alexa solo sonrió y me asintió, encendí el auto y nos pusimos en marcha a su casa que estaba como a 30 minutos de la Uni, Alexa conecto su celular y puso un buen reggaetón, cantamos, nos reímos y fue cuando entendí cuanto me había hecho falta esto.

Llegamos a su casa, salude a su hermano pequeño Santiago que apenas tenía 6 años, salude a su madre, tomamos una bolsa de papitas y un poco de limonada, y enseguida nos subimos a su habitación.

Me quite los tenis y me eche un brinco a su cama, abrí la enorme bolsa de papas y cuando estaba dispuesta a comer la primera, la mirada seria de Alexa me distrajo

-___, tenemos que hablar- menciono con voz seria

Sin decir nada más, deje las papas a un lado y me senté en la cama, justo enfrente de ella, la observe de manera que ella entendió que era hora.

-Bueno, como ya dije, no puedo no decirte esto y pues...-

Mi amiga se observaba claramente nerviosa

-Alexa, sin rodeos- dije irritada

-OK- suspiro fuertemente- Mateo ha regresado con Raquel... y creo que empezaran a vivir juntos, lo siento, ___

Lo que había escuchado en ese momento fue algo que esperaba pero que por dentro quería que jamás pasara, Mateo había sido el niño con el que había salido por más de un año, sin embargo, él salía con muchas más (evidentemente eso lo supe mucho después); La relación nunca fue formal, pero para mí no había la necesidad de un título para que yo le fuera fiel, y él parecía estar en el mismo canal que yo.

Sin embargo, muchos rumores comenzaron a sonar por la Universidad sobre un supuesto romance entre él y Raquel, una amiga de su infancia que vivía en el suburbio donde viven de sus abuelos, que no quedaba tan lejos de donde él vivía, Mateo, no estudiaba en el mismo edificó que yo, porque no estudiábamos lo mismo y ella ni siquiera iba a la misma escuela, pero los chismes, son chismes y vuelan y atraviesan fronteras a como dé lugar.

Cuando la desconfianza creció aún más con aquellos rumores me dispuse a preguntarle a ella, aunque no la conocía me las ingenie para encontrar su cuenta de Instagram y con un solo mensaje toda la farsa se destapo, no solo para mi sino también para ella.

Descubrí que tenía una relación de casi dos años con ella, pero que él se las había ingeniado para lavarle la cabeza y convencerla de que subir imágenes o hacer pública su relación no era algo sano para que su relación perdurara, sin embargo, ella nunca estuvo convencida de eso.

Hablamos un poco más ese día sobre las mentiras que nos echaba a cada una, y ella me agradeció por quitarle a alguien como él de su camino, y en parte eso me hizo sentir tranquila.

Mateo enloqueció cuando se enteró de lo que había hecho, me dijo que era una tonta, que había sido solo parte de su diversión y que era obvio por qué jamás había formalizado conmigo; En ese momento sus palabras no me dolían, porque sabía que había hecho lo correcto.

Sin embargo, saber que ella lo había perdonado me había de cierta forma hecho sentir que era una estúpida, que tal vez yo era el problema y que jamás podría volver a confiar en alguien para tener lo que sea, lo más estúpido de todo, es que también me dolía porque lo quería y una parte de mi lo quería de vuelta, una parte de mi hubiera preferido que luchara por mí y no por ella, una parte de mi pensaba que yo lo podía hacer cambiar.

Sweater WeatherDonde viven las historias. Descúbrelo ahora