Capítulo cuarenta y nueve pt.1

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Tim me abrazo fuertemente ante mi respuesta.

-Gracias, bonita - dijo en un susurro

-No es nada-  dije apartando me un poco de él y regalando le una gran sonrisa- y dime ¿Cómo se supone que debo ir vestida?

-Como tu quieras- rió- la cena es a las 8 pero pasare por ti a las 6 ¿de acuerdo?

-Espero no avergonzarte- reí

-Jamás, amor- Tim me dio un pequeño beso en los labios

Nos quedamos un rato más afuera solo observando el gran espectáculo que estaban montando mis amigos, después entramos y nos unimos a la fiesta.

-¿Segura que no quieres que te lleve? – dijo Tim una vez más a punto de irse

-Segura, me quedare- me acerque a la ventana de su auto para darle el último beso antes de verlo partir

Entre a la casa después de que Tim se fuera y la emoción era tanta que decidí que sería buena idea dejar que todo ese éxtasis que sentía se apoderada de mí, baile, cante hice el tonto exactamente igual que mis amigos ebrios solo que yo sin estarlo, la felicidad que me causaba el cómo me hacía sentir Timothée era más que suficiente.

Nos dormimos como a eso de las 5 de la mañana, sin embargo, al recordar la cena de la noche desperté temprano y sin hacer mucho ruido evitando despertar a los demás me desperté y bajé las escaleras para irme.

-¿Tenías pensado irte a las 9 de la mañana sin despedirte?-dijo la voz de mi mejor amigo en cuanto abrí la puerta principal

-Lo siento, no era mi intención- dije girándome a él- es que no quería despertarlos

-¿Por qué no duermes más y te quedas a desayunar?- dijo extrañado

-Prefiero ir a descansar adecuadamente a casa, tu suelo es muy cómo- reí- pero tengo una cita importante hoy

-¿Cita?- pregunto Simón curioso

-Sí, hoy conoceré a los padres de Tim- sentí mis mejillas enrojecerse

-Dios mios...-exclamo Simón sorprendido- va enserio ¿eh?

-Si, muy enserio- sonreí ante aquella posibilidad que se estaba volviendo realidad

-De acuerdo, tomare mi sudadera y te llevo- dijo dirigiéndose a su habitación

-No, no es necesario, tomare un taxi

-No, de verdad, me quedas a nada, además tu hermano no despertara pronto- dijo mientras hacia una seña hacia el sillón donde se encontraba mi hermano dormido junto a Danie

-Eso igual va enserio- reí

-Vemos- rio- no tardo

Simón volvió en un parpadear de ojos y tal y como lo había dicho, en menos de 20 minutos llegamos a mi casa. Le agradecí a mi mejor amigo por traerme a casa y después lo vi partir de regreso a su segundo round con su almohada, entre a casa y enseguida me dirigí a mi cama, para justamente como le había dicho a Simón, descansar un poco más.

Dieron las 3 de la tarde, me levante y sin pensarlo (para evitar retrasarlo) me metí directo a la ducha, al salir, me maquille y arregle el pelo con unas ondas muy naturales al igual que el maquillaje, sin embargo, elegir el outfit esta vez no fue nada sencillo.

Me cambié más de 10 veces intentando elegir la mejor opción, al final cuando casi me daba por vencida me probé un vestido negro con unas flores muy discretas, tenía mandas largas y el largo perfecto, no mucha pierna, pero tampoco extremadamente largo, me puse unos botines negros con muy poco tacón, pinté mis labios rojos me vi al espejo y por fin me sentí lista.

Dieron las 6 y tal cual habíamos quedado Tim pasó por mí.

-Te ves hermosa- dijo en cuanto subí al auto

-Gracias- murmure sonrojada

Después de ese intercambio de palabras no existió nada más, yo iba callada porque los nervios me comían y al parecer a Tim también, aunque él por su parte intento un poco más el entablar una conversación, pero no funciono.

Llegamos a su casa, Tim se estaciono justo frente al porche, pero ninguno de los dos se movió en lo absoluto.

-Cremo que tenemos que entrar- exclamo Tim 5 minutos después de estar ahí en silencio

-Sí, creo que si- dije lo más nerviosa que había estado en mucho tiempo

-Ay no- exclamo Tim para después girarse hacia mí, tomar mi rostro y darme un beso- todo saldrá bien ¿Ok? Igual si algo malo pasa huimos- tomo mi mano y la apretó fuertemente al mencionar eso ultimo- estamos juntos en todo esto

Asentí ante sus palabras para después tomar una gran bocanada de aire y salir de aquel auto, tocamos el timbre y enseguida sentí mis piernas temblar, sin embargo permanecí fuerte y decidida y entonces la puerta se abrió.  

Sweater WeatherDonde viven las historias. Descúbrelo ahora