Después de un beso largo, tierno y apasionado nos separamos por falta de aire, yo por mi parte caí en cuenta de lo que acababa de pasar y mi cara lo demostraba.
-__, yo...-Tim bajo la mirada como avergonzado, pero antes de que pudiera decir algo más me abalance sobre él y lo bese.
Esa acción se repitió un par de veces más, nos besábamos, nos mirábamos sin poder creer lo que estábamos haciendo, pero sin hablar de ello, bebimos unas cuentas cervezas más, platicamos, hicimos guerra de cosquillas hasta que llegó la hora de irme.
-Bien, vámonos- dijo Tim junto a la puerta principal, abriéndola caballerosamente y dejándome pasar
-Vamos- dije sonriendo amplia mente
El camino a casa fue divertido, seguimos platicando, bromeando, hablando de música y ese tipo de cosas, solo que nos mirábamos diferente, sabíamos que después de lo que había pasado dentro de esa casa se había concretado algo que de una forma sospechábamos que pasaba, pero nadie se atrevía a mencionar.
Después de unos 20 minutos después, llegamos a casa, el reloj marcaba las 12:20 de la madrugada y tenía ya en mi celular un par de mensajes de mi padre preguntando por mí.
-Bueno, será mejor que entre- dije sin apartar la vista de sus hermosos ojos aceitunados
-De acuerdo, ¿puedo marcarte mañana? - pregunto nervioso, pero sin quitar su mirada de la mía
-Claro- sonreí
Antes de girarme mire a Tim, él a mí y como si no pudiéramos evitarlo, nuestros labios se juntaron una vez más. Este a diferencia de los demás besos, fue corto y tierno. Nos separamos un poco, él beso mi frente y después se marchó con una sonrisa hermosa en él rostro.
Yo por mi parte al llegar a casa, me dirigí sin escala a mi habitación, me aventé a la cama y acostada boca arriba me puse a meditar todo lo que había pasado. No podía negar que él miedo que tenia de volverme a enamorar de alguien era inmenso, pero también sabía que con alguien tomo Timothée no había nada que temer.
