NOTA: A PARTIR DE ESTE CAPÍTULO LA HISTORIA CONTIENE DESCRIPCIONES DE ACTOS VIOLENTOS.
Sam
Mi teléfono aún sigue sonando, todavía puedo oírlo. Quiero que se calle de una vez. Siento que no puedo respirar, estoy un poco mareada. Me detengo del lavamanos para no caerme y el teléfono vuelve a sonar. Abro las llaves del agua con manos temblorosas y mojo mi rostro, tal vez me ayude a tranquilizarme un poco. El teléfono suena de nuevo, esta vez camino hacia mi cama y lo tomo. Si contesto puede que deje de llamar pero no quiero hacerlo, no de nuevo. Mientras lo sostengo entre mis manos entra una llamada nueva, esta debe ser la séptima. Deslizo el icono de responder.
—Por favor, deja de llamarme—. Digo casi en un susurro.
—Sam, por favor no cuelgues—dice él—. Déjame hablar contigo.
—Ya no tenemos nada de qué hablar...
—Ya sé que me equivoque Sam, yo solo...—Se detiene un momento—. No podía controlarlo, cuando me enojo soy así.
Cierro mis ojos y puedo verme a mí misma sentada en el asiento del copiloto de su auto. Todavía puedo sentir un ligero dolor en el cuero cabelludo mientras enreda mi cabello en su mano y me obliga a mirarlo, trato de quitar sus manos pero él es más fuerte que yo y siento como si mi muñeca se fuera a romper por su agarre. Puedo ver en sus ojos esa furia apenas contenida que no logro explicarme. Él dice que fue mi culpa pero yo no recuerdo que fue lo que hice. De repente me lanza contra la ventanilla y la parte trasera de mi cabeza rebota contra el vidrio. El auto empieza a avanzar y me doy la vuelta para que no me vea llorar. Tengo miedo, mucho miedo.
—No quiero escucharte, basta.
—Tú eres mi princesa Sam, tienes que perdonarme—. Suspira—. Lo siento, de verdad.
—No, no puedo.
—Por favor, te extraño. Nadie quiere decirme donde estas, ya pregunte por todas partes.
—Yo no voy a decírtelo tampoco.
—Dime donde estas. Quiero verte.
Ahí está, ese tono en su voz que me pone los pelos de punta. Por lo menos ahora está lejos de mí.
—Yo a ti no—. Digo tratando de que no me tiemble la voz.
—Eso es una maldita mentira, tú me quieres, estoy seguro. Me quieres.
—No, ya basta.
—Déjame ir a buscarte.
—No quiero que me busques.
—Yo quiero estar contigo, te prometo que voy a cambiar, voy a ser diferente.
Puedo estar un poco confundida pero recuerdo que ya escuche eso antes, también recuerdo que creía que era en serio. Pero lo que más recuerdo son sus manos apretando mis brazos lo suficiente para dejar moretones mientras me lanzaba contra la pared, él dijo que no quería que hablara con otros hombres y no lo hice, él chico del pub solo me pidió la hora. Creí que se había terminado cuando mi espalda choco con la pared y entonces lo sentí, su mano impacto mi mejilla con tanta fuerza que termine de rodillas en el piso. Él me observo durante un rato y luego paso una mano por su cabeza con frustración, me tomo del brazo y me levanto. En el auto me pidió que me limpiara la cara y dijo que lo sentía pero que había sido culpa mía.
—No te creo.
Digo finalmente y cuelgo la llamada. Me siento en el piso y trato de respirar profundo a pesar de las lágrimas que se niegan a dejar de caer por mis mejillas. Siento tantas emociones en este momento que casi al mismo tiempo que el teléfono suena otra vez yo ya tengo en mis manos mi navaja de afeitar. La miró mientras sigo escuchando el tono de llamada pero por alguna razón no la uso, no está bien. Yo solita me metí en estos embrollos respondiendo. Si el pasado llama, mejor no contestes Sam. Ahora es tarde para eso. Y yo que había tenido una tarde tan linda con Xander.
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El Recetario del Amor
Romance"Él está de pie frente a mí, una de sus manos está apoyada en la pared a lado de mi cabeza y la otra en mi cintura, sus ojos no dejan los míos ni por un segundo y casi puedo sentir su aliento acariciando mi piel. Es como si temiera que escape de él...
