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Capítulo 17

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Los días habían pasado rápidamente. Estaban en Cheshire, en casa de los Davis. Faltaban dos horas para el veinticinco de diciembre, y sí habían regalos debajo del árbol. Habían muchos regalos de parte de abuelos, tíos, primos y los cinco que se encontraban en la casa. Había casi la misma cantidad de regalos para cada uno de ellos, sólo que, por alguna razón, habían más regalos para Margaret. Al menos así se veía, hasta que la chica bajó con unos regalos más. Para Ben y los adultos. Benjamin se quedó mirando a Maggie por un rato. La chica tenía un vestido rojo manga larga; era pegado al cuerpo hasta la cintura, y de ahí era más ancho, hasta las rodillas; tenía algunos adornos, sin tela, de flores en las mangas y en los costados, que parecían rosas; sus zapatos eran bajos y cerrados, con un lazo dorado, y le habían hecho rizos pronunciados, que no se iban al frente por una vincha dorada. Eso, junto a un brillo labial rojo cereza, la hacía ver mayor. Últimamente, todo la hacia ver mayor. Su forma de caminar, su forma de sentarse y hasta la ropa que vestía. Suéteres holgados, pantalones largos y pegados y zapatos cerrados; o pantalones cortos-sólo si estaban en casa-, blusas sueltas desde la cintura y sandalias-o descalza, que era casi todo el tiempo-. La chica se quiso sentar al lado de Benjamin, pero el timbre sonó, y ella se dirigió a la puerta.

Ella había abierto la puerta, y no había precisamente algo malo, pero no era tan bueno tampoco.

-¿Señor Rochester?

-Margaret-dijo el hombre, en forma de saludo-, vine a traerles sus regalos. Ya llegaron los suyos a nuestra casa, así que quise traerlos. Y quiero disculparme de parte de mis hijos; actuaron de muy mala forma. ¿Está Benjamin adentro? Quisiera disculparme por mis hijos.

-No creo que sea apropiado, señor Rochester-dijo la señora Davis desde atrás-. Sus hijos causaron esto, no usted. Vaya a casa tranquilo.

La señora Davis atendió la "visita", e hizo a Maggie pasar a la sala.

No fue necesario decirle a Benjamin nada, el chico no necesitaba saber quién era. Lo había escuchado todo; sin embargo, Margaret decidió decirle que no fueron los hermanos, sino el padre de los jóvenes. Luego de eso, prefirieron ir al comedor. Total, tantos regalos tentaban al par de adolescentes.

Y hablaron, pero no de ellos. Hablaron del día, de la cantidad de regalos y de que pronto sería Año Nuevo. Margaret no podía evitar pensar que ese día sería el cumpleaños de Ben, y Benjamin no podía dejar de pensar en que Maggie tiene autismo y no lo sabe. Tal vez deba saberlo. Tal vez por eso ella sólo es capaz de hablar con él. Pero ¿por qué sólo habla con él? Ella tiene una facilidad para hablar con los adultos, pero con los jóvenes no. Tiene problemas para hablar con cualquier persona que tenga su edad, pero no es así con Benjamin. Ben es para ella una especie de adulto en cuerpo de niño. O eso cree él. Y ella se ve fantástica en ese vestido. Y es hermosa. Y ella no parece saberlo. Y él la quiere. Margaret mira a Benjamin tanto como mira a sus libros. Y casi de la misma forma. A veces se le olvida que la gente está alrededor de ella, pero con Benjamin no es así. Ella sabe perfectamente cuando Ben está. Lo sabe porque siente la colonia del chico, que es embriagadora y masculina. Lo sabe, porque es la misma colonia que usaba Franklin York. Ella sabe que es Benjamin porque habla con la misma dulzura que Melanie York. Ella sabe que es su Pecas porque la abraza con la fuerza de su voz y con la delicadeza con la que dibuja lo que sea que dibuje. Benjamin York es para Margaret Davis, lo que su madre era para su padre; aunque no está segura de si la comparación es correcta o válida.

Faltando cinco minutos para Navidad, el señor Davis busca la figura de Jesús en la caja del tercer cuarto de huéspedes. Busca junto a la caja que dice "Recuerdos", y lo encuentra. Da una mirada a la parte de arriba de la caja, y mira un periódico con la descripción en primera plana "¿Realeza en América?", y una foto de un miembro de la familia. Saca ese periódico h lo esconde tras el montón de cajas. ¿Quién sacó eso?, se pregunta.
¿Quién encontró eso?
No hay respuesta.

.

-¡Feliz Navidad!-grita Melanie Davis, abrazando a su esposo.

-¡Feliz Navidad!-gritan los niños, poniendo al Niño Dios en el pesebre.

-¡Feliz Navidad!-grita Melanie York, moviendo los regalos al centro de la sala.

-Feliz Navidad-pronuncia suavemente el señor Davis, mientras presiona un botón. Y se escuchan los estruendos de los fuegos artificiales.

-¡Primero abren los regalos los adultos!-dice Benjamin, tomando la mano de Margaret para ir por los regalos.

-Si insistes...-dice su madre, a lo que los demás ríen.

Tres collares, dos pares de zapatos, cinco vestidos, una sortija y cinco brazaletes fue lo que Melanie Davis había recibido. Ocho sobres de dinero, tres vestidos, dos pares de aretes y tres collares fue lo que recibió Melanie York. Puros sobres de dinero fue lo que recibió Steve Davis, a excepción de dos certificados de regalo de una librería inglesa, cortesía de Margaret y Benjamin.

Y, la sorpresa, fue cuando Maggie y Ben abrieron sus regalos.

Maggie había recibido dos vestidos, cada uno de parte de uno de sus primos; un collar de perlas de su tío Javier y un collar de esmeraldas de su tía Lucy; un certificado de regalo en una tienda carísima de parte de los abuelos paternos de Benjamin, un cachorro de parte de sus abuelos maternos, un collar que pertenecía a su abuela paterna de parte de su abuelo paterno, y un ser de lápices, cuadernos y bolígrafos de parte de los abuelos maternos a de Ben; un certificado de regalo en una joyería de parte de los padres de Amy, que no quieren más que ser socios de sus padres; un set de bolígrafos personalizados de parte de Ronald Rochester, un anillo de parte de Christopher Rochester y un brazalete con un grabado de "Por todas mis tonterías" de parte de Fredward Rochester; un librero nuevo que estaba donde sus instrumentos, y una silla de lectura de parte de su padre; una caja llena de cosméticos de parte de su madre. Cuando abre el regalo de Melanie York, se sorprende. Observa dos discos de su artista favorito, dos abrigos (uno naranja y otro verde) del mismo artista, un par de uñas y una estatuilla de unas alas de cupido con la inscripción en la base de "Give Me Love". el regalo la hace llorar, y luego decide abrir el regalo de Ben. Benjamin le entrega tres cajas envueltas, y, cuando las abre-todas a la vez-, pega un grito.

-¡¿LOS LIBROS DE GAYLE FORMAN?! ¡BENJAMIN ALEXANDER YORK CRAWFORD, CÁSATE CONMIGO!

El chico se hubiera sonrojado su no supiera que era de broma. Aún así, la abrazó justo como Maggie ama que la abrace. Y le susurró un "Lo haré, Caoba", casi inaudible.

Cuando Benjamin abrió sus regalos, la mayoría eran baquetas carísimas o ropa deportiva. Cuando abrió los regalos de sus abuelos maternos, se encontró con cuadernos de dibujos y escritorios personalizados-que vio desde la distancia-con diseños de árbol. Árbol de caoba, razón por la cual se sonrojó, aunque sólo él entendió la pequeña broma interna; cuando abrió los regalos de sus abuelos paternos, se encontró con una caja llena de antigüedades y ropa que les regalaron de cuando su padre era niño. Incluso había una caja que por fuera decía "para cuando te sientas solo". Ben decidió que debía abrir la caja cuando eso pasara, pero eso no iba a pasa en mucho tiempo. Decidió abrir el regalo de Melanie y Steve York. Casi le da un ataque cuando ve dos sobres con £200 cada uno. Luego fue a abrir el regalo de su madre. Le había regalado exactamente lo mismo que a Maggie, sólo que en vez de la estatuilla de las alas, había un marco de fotos que decía en los bordes "We keep this love in a photograph". El chico miró a su madre, que le guiñó un ojo. Y la abrazó. Cuando fue a abrir el regalo de Margaret, sólo leyó algo que decía "Dan Brown/Robert Langdon book set". El chico casi se queda sin alma. Corrió a abrazar a Margaret como si fuera lo último que haría en la vida. Y escuchó un suspiro salir de sus labios.

-Te quiero, Caoba.

-Te quiero, Pecas. Feliz Navidad.

-Feliz Navidad. ¿Sí nos casaremos, no?

-Cuando tengamos treinta.

El chico carcajeó.

-Veinticinco.

-Veintiocho.

-Trato hecho.

Y rieron.

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