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Capítulo 12

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Es el último día de la estadía de los tres. Benjamin juega con Margaret al ajedrez, porque es el único juego a su disposición; mas, entonces, Maggie le propone jugar al fútbol. Ben asiente.

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Maggie pierde por tres goles. Suponiendo que los que anotó no fueron dejados a propósito, jugó muy bien. Así que luego van adentro para cambiarse: pasarán el último día en Panamá, yendo al parque de diversiones que montaron completo el día anterior. Corren al auto, cuando están listos, y sólo hace falta unos cuantos minutos para el trayecto. Margaret y Benjamin están emocionados. «Montaña Rusa», piensa la chica. «Danza Loca», piensa el chico.

Cuando se bajan, les sorprende la cantidad de gente que hay este año. Cuando eran pequeños, nunca venía tanta gente. Y ahora todo está lleno, como si de un Viernes Negro se tratara. O, en Panamá, de un Fin de Semana Negro, o bien, un Mes Negro. Esa clase de cosas, que en Estados Unidos se ve demasiado gigante y se ve extraño en este lugar. Caminan a la entrada, pues Mel ya ha comprado boletos anticipadamente. ¡Hoy es la apertura del Play-Land-Park! Los niños sonríen, y nuestro par de amigos no se queda atrás.

-Pecas, ¿me das tu mano?-él se queda helado, ¿tomar la mano de Maggie?-No quiero perderme entre tanta gente.

-Cl... Claro, Caoba. Ven, dame tu mano-nervioso, él toma la mano que ella le tiende. La mira. Le sonríe.

Caminan, poco a poco, avanzando entre el tumulto de gente. Cuando llegan por fin a la entrada principal, Mel muestra los boletos y les dejan pasar. Benjamin inhala fuertemente, luego exhala. La mano de Margaret es pequeña y fría. Y se siente bien. Ella aprieta su mano, tratando de que la gente no la asuste la gente. No está tan acostumbrada a convivir con gente alrededor de ella. Está acostumbrada a que pocas personas se le acerquen, así que se aferra a la mano de Ben.

Benjamin suelta su mano, sólo para abrazarla de hombros mientras caminan. «Eres un confianzudo», se dice Ben una y otra vez. Margaret se nota menos alterada ante la gente; la misma mira la montaña rusa, que se encuentra al fondo del parque. Benjamin sigue su mirada, y le entra un poco de miedo. Ella mira la montaña, sonriente. Quiere ir a la atracción. Mira a Mel. Ella sólo asiente. Maggie toma la mano de Ben, nuevamente, y corre con él hacia la montaña rusa para poder montarse a la misma. Benjamin traga antes de medirse ambos para ver si tienen el tamaño adecuado. Maggie, de milagro, pasa la línea que indica el mínimo. Ben está unos trece a diecisiete centímetros más arriba, pero tiembla del miedo. Margaret lo nota, y lo mira sonriendo un poco.

-Si quieres no subimos, no importa.

-No, está bien. Quiero hacerlo-luego susurra-. Por ti.

-¿Qué?

«Por ti», repite; esta vez, en su mente.

-Nada, vamos a esa montaña rusa que te tiene emocionada.

Margaret sonríe. Le parece que Benjamin es un chico demasiado buena gente. Vuelve a tomar su mano, grande y cálida. Siente ganas de abrazarlo o de algo extraño, como entrelazar sus dedos con los de él; mas se contiene: sería una locura. Al fin, cuando se sientan en el primer par de puestos, se queda observando las pecas de Ben. Él tiene los ojos cerrados, y trata de calmarse un poco. Sí, ha de tener miedo; y lo tiene. Margaret mira a Ben por un rato, mientras las demás personas se suben a la atracción mecánica. Sonríe. «¿Por qué eres así, Pecas?», se pregunta la chica. «¿Por qué me haces quererte tanto a tan corta edad? ¿Cómo lo haces?» Luego, los hombres que manejan la atracción, mandan a cerrar los vagones. Ben abre los ojos, y Margaret toma su mano.

Ajustan la barandilla, y el vagón empieza a moverse por las cadenas del gran juego. Benjamin resopla y aprieta la mano de Maggie. Sube, poco a poco, el artefacto en el que están. Y, en la cima de todo, el juego se para. Nada. Justo cuando Ben quiere decir algo, el juego baja la empinada cima. Ben inhala, exhala. Margaret, a su lado, sube la mano izquierda; con la que no lo sujeta a él. Y decide levantar las manos, para ver lo que siente ella; para sentirlo por sí mismo.

Una Historia RealHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora