Aroma

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--Entonces, ¿tenéis alguna sospecha sobre la posible identidad de Lepidóptero?

--No sé a quién podemos conocer que tenga tan pocos escrúpulos. ¿Bob Roth, tal vez? --propuso Chat noir, agitando las manos frente a él.

--Probablemente le encantaría tener acceso a ese poder; pero, si fuera así, apuesto a que lo usaría constantemente para encumbrar a XY y deshacerse de sus competidores, y no es el caso --repuso Viperion.

--Tienes razón --admitió el otro chico.

--Solo hemos seguido una pista que parecía bien fundada en una ocasión --comenzó Ladybug--: el maestro Fu siempre había pensado que la persona que tuviera en su poder el grimorio, sería la misma en poseer también los prodigios...

--Eso tiene mucho sentido --convino Fionna, frunciendo los labios y acariciándose la barbilla.

--Pues hace un tiempo descubrimos que su dueño actual es Gabriel Agreste, que lo utiliza como fuente de inspiración en muchos de sus diseños.  Sin embargo, lo descartamos cuando fue akumatizado en El Coleccionista.

La heroína del salmón agitó las manos frente a sí, nerviosa.

--¿Y eso qué más da? ¡Puede haberse akumatizado a sí mismo!

--¿Es eso posible? --se sorprendió Ladybug--. Fu creía que no.

--Wang Fu recibió una formación muy incompleta antes del desastre del templo. Existen registros que hablan de portadores que preferían erigirse en sus propios paladines, en vez de otorgar poderes a otras personas --explicó Fionna--. Es perfectamente posible.

--¡Pero que Agreste tenga el grimorio no prueba nada, en realidad! --objetó Chat noir--. Puede haberlo comprado en un mercadillo, o en una tienda de antigüedades, o qué sé yo. ¡Puede haber pasado por un centenar de manos desde que se perdió!

--El caso es que también se trata de una persona bastante excéntrica --reflexionó Viperion--. Apenas abandona su mansión, y mantiene a su hijo férreamente controlado; aunque eso parece estar empezando a cambiar... Al menos si nos fijamos en lo que reflejan últimamente las redes sociales --añadió, tratando de no ponerse en evidencia.

Fionna prácticamente sentía la necesidad de taparse la boca con ambas manos para no barbotar de golpe todo lo que tenía que decir. Ladybug se estrujaba una mano con la otra, con la cabeza baja y gesto preocupado. El rictus de Chat noir era serio: apretaba los labios, y el cinturón de su traje se agitaba nerviosamente a su espalda, como la cola de un gato que se siente amenazado. Viperion miraba alternativamente a sus tres compañeros, mientras su cabeza parecía funcionar a toda velocidad.

--Tenemos que comprobarlo cuanto antes --dijo al fin el portador de la serpiente, hablando despacio para asegurarse de medir bien las palabras--. Hace un par de días tuve una especie de premonición que me alertaba de que Adrien Agreste puede estar en grave peligro. Había akumas implicados, y también nosotros estábamos allí.

Chat noir dio un respingo sorprendido. La heroína de negro lo escrutó con gravedad.

--¿Has logrado recordar algún detalle más?

--Que uno de los akumas estaba en una cadena; creo que eso es todo. --Tragó saliva con dificultad antes de continuar--. Una de las sensaciones más desagradables de la visión era el intenso sentimiento de culpa que la acompañaba. Eso me hizo pensar que podría ser yo quien dañara a Adrien. ¿Y si se tratara de un accidente propiciado por su intento de proteger a su padre? --elucubró.

--Puede que tenga sentido, o puede que vuelvas a sobreinterpretar --dudó Fionna--. Ni siquiera estamos seguros de que sea él realmente.

Chat noir mantenía la cabeza baja, luchando por controlar el torbellino que agitaba salvajemente su interior, amenazando con devastarlo. Al escucharla dudar, alzó la mirada otra vez.

Still loving youDonde viven las historias. Descúbrelo ahora