Capítulo 24

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SAVANNAH

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SAVANNAH

— Deberás llevar esto — me extendió la mochila, algo pesada y comenzó a sacarse las prendas que lo vestían. Me deleité al verlo sin remera y debía admitir que su cuerpo estaba mucho más fibroso que hace unos años atrás; podía empezar con que sus brazos tenía el doble de músculos y en su abdomen los cuadritos estaban mucho más marcados, una profunda "v" se marcaba en su cadera y cuando se quitó los pantalones quedando solo en ropa interior tuve el instinto de rogarle para que se diera media vuelta y así echarle una ojeada a su trasero —. Cierra tu boca, cariño.

Rodeé mis ojos ante su burla cargada de egocentrismo y me dispuse a juntar su ropa y guardarla en la mochila a la vez que escuchaba sus huesos crujir. Marcus estaba a mi lado en su forma lobuna y nunca me cansaría de repetir que era lo más hermoso que mis ojos habían visto. Su pelaje negro azabache brillaba con el sol del mediodía, y cuando sus ojos amarillos dieron con los míos reafirmé mi teoría.

Con un movimiento de cabeza me indicó que debía subir, podría haberme negado, de todos modos yo seguiría siendo más rápida que él aunque obviamente no sabía a donde nos dirigíamos y tampoco me perdería la oportunidad de abrazarle. Cuando me monté encima suyo y mis manos acariciaron su pelaje sedoso él soltó una especie de rugido ante mi tacto, segundos después comenzó a caminar de manera lenta, adentrándose al bosque.

El recorrido que al comienzo era lento pasó a ser mucho más rápido, debí haberme fijado a dónde íbamos, pero en cambio cerré mis ojos y lo abrecé, dejándome llevar, disfrutando del viento golpear en mi cuerpo y también de la calidez que emanaba su cuerpo. Cuando abrí mis ojos al sentir que se había detenido pude darme cuenta que estábamos rodeados de vegetación y árboles altos que llegaban a cubrir parte del cielo. Estaba anonadada con la belleza del lugar: la luz del día se infiltraba por las hojas y ramas de los árboles, y no me fue difícil escuchar el ruido del agua correr; acercándome unos pasos me di cuenta que estábamos en la cima de una pequeña cascada, en donde el agua cristalina corría con fluidez a través de las rocas que estaban llenas de musgos. El centro de atención de aquel lugar era una roca, con algo de musgo, en forma de corazón.

— Esto es hermoso — susurré, perdida en la belleza de aquel lugar.

— Lo es — concordó a mi lado, ya vestido. Tomó mi mano y quitándome la mochila, tiró de mí para bajar por el sendero. El lugar parecía que era concurrido a menudo, ya que los caminos para subir y bajar de la cascada estaban marcados —. Le pusimos la "cascada de los enamorados" algo cliché, lo sé. Pero si prestas atención alguna de las rocas están grabadas con las iniciales de las parejas.

— ¿Es parte de la manada? — pregunté, sin poder despegar mis ojos de todas las rocas grabadas.

— Sí, muchos vienen aquí y graban las iniciales de sus mates.

Marcus se situó cerca del pequeño río, giró sobre sus talones y comenzó a sacar cosas de la mochila. No me presté mucha atención, aún seguía asombrada por la paz del lugar.

Recuérdame. [SIMM #2.]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora