Aunque el tiempo nos separe cada vez más, siempre vas a ser mi único amor, porque amores como el nuestro son eternos.
Sólo te pido algo: RECUÉRDAME.
···
·Segunda parte de SHE IS MY MATE.
·Es NECESARIO haber leído la primera parte.
·Errores ortogr...
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SAVANNAH:
— ¿Se puede saber por qué tienes esa peluca negra allí? — interrumpió Bestian entrando a mi habitación, como para no perder la costumbre de irrumpir en los momentos menos precisos.
— Hola, Bestian — murmuré rodando mis ojos y siguiendo con mi prueba de vestuario.
— ¿Querías saber cómo te queda el morocho? — volvió a preguntar, ignorando totalmente el hecho de que estaba en ropa interior —. No es tú color — opinó tomando la peluca en sus manos y colocándosela.
— Tampoco el tuyo — contradije viendo como se miraba al espejo, reí interiormente ante la imagen de él con peluca larga hasta por debajo de su cintura y de color negro azabache —. ¿Sabes que si Marcus te ve aquí mientras que yo estoy en brasier no te irá muy bien?
— Marcus sabe que para mí tú eres como una mujer peluda y horrenda.
— Gracias por eso.
— Es la pura verdad, de todos modos tienes los pechos de mi hermana — apuntó con cierta gracia —, en verdad son muy pequeños.
— ¡Bestian!
— ¿Qué? — preguntó con inocencia girando aún con la peluca puesta —. ¿Por qué estas semidesnuda, y por qué no contesta mis preguntas?
— Me estoy probando el vestido — expliqué —, y tú interrumpiste justo cuando intentaba cerrarlo, así que sirve de algo y sube la cremallera, ah, y quítate eso de la cabeza.
— Como mande mi comandante — hizo una extraña reverencia y terminó subiendo mi cremallera pero sin quitarse la peluca —, tienes feo gusto para los vestidos, parece más o menos del año en el que naciste...
— Es una réplica del vestido de Morticia Addams, ¿no te gusta?
— La tela se ve vieja y pesada — apuntó deslizando sus manos por la tela —, ¿de dónde la sacaste, del baúl de tu tatarabuela?
— Eres idiota.
La tela no era fea, pero si pesada he incomoda; no sé en qué momento me pareció buena idea comprar el vestido por internet, ciertamente no se parecía ni un poco a lo que ofrecían. Estábamos a un día de Halloween y no tenía más opción que utilizar este vestido.
— ¿No tienes otro vestido negro?
— Revisa allí — apunté el armario donde colgaba toda mi ropa y la de Marcus, bueno más suya que mía. Volví a mirarme al espejo de cuerpo completo y además de ser incómodo, también me quedaba grande.
— ¿Por qué no usas este? — lo vi aparecer con un vestido negro y largo de corte sirena, con escote en "v" bastante profundo y con mangas largas y anchas —. Déjame adivinar, lo usaste para el funeral de tu tatarabuela.
— Sabes que no conocí a mis abuelos — farfullé mirando detenidamente el vestido, ni siquiera me acordaba de esa prenda —. Y deja de relacionar todo con mi edad.